viernes, 10 de enero de 2014

DUALISMOS: EL ANIVERSARIO DE ZOROASTRO

EL ANIVERSARIO DE ZOROASTRO
Al final del último siglo antes del primer milenio Cristiano hubo una serie de turbulencias religiosas y políticas que transformaron el equilibrio de fuerzas en los mundos Musulmanes y Cristianos mostrándose decisivas en la formación de las geopolíticas medievales. El triunfo del Cristianismo en los Balcanes coincidió con el comienzo de la reconquista Cristiana de la España Musulmana que había tenido lugar a lo largo de la expansión hacia occidente del Islam en el siglo octavo. Para oponerse a la reconquista de España el Emir Omeya Abderraman III unificó las posesiones moras en la Península Ibérica y en el 929 fundó el califato de Córdoba. Más al este el califato rival Fatimida en el Norte de África, fundado en el 909 por un supuesto descendiente de la hija de Mahoma, Fátima, conquistó Egipto en el 969 y se expandió hasta Palestina en Siria, deteniendo el avance Bizantino en el Noreste. Mientras que el Califato de Córdoba era Sunita, el credo oficial de la dinastía Fatimida era Ismaelita, una rama Chiita que enriqueció la tradición Chiita con doctrinas Neoplátonicas y Gnósticas aunque fue condenada por sus oponentes Sunitas como resurgimiento del Zoroastrismo, incluso Maniqueísmo, en atuendos Islámicos. El Ismaelismo llevó a cabo una de las síntesis religiosas Medievales más sorprendentes en la que la historia religiosa universal era vista como un proceso que comprendía siete grandes ciclos proféticos de revelación, seis de los cuales ya habían sido iniciados por Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma y el último sería inaugurado por la venida del Mahdi(o Qaim), el esperado séptimo Iman del movimiento Ismaelita.

Para la rama radical y cismática Ismaelita en Bahrain la venida de la era religiosa final era inminente y presagiada por una conjunción de Saturno y Júpiter en el 928. La venida del último ciclo profético estaba asociada con el final de la era del Islam y también con el 1500 aniversario de la supuesta muerte de Zoroastro(o el año 1242 de la era de Alejandro), para el cual las antiguas profecías Persas habían predicho la restauración religiosa y política del Zoroastrismo. La conmemoración de los Cármatas del aniversario de Zoroastro dio lugar a una de las mayores crisis en el Islam medieval –en el 930, el mismo año del aniversario, los Cármatas saquearon la Meca y se llevaron la Piedra Negra de la Kaaba para así anunciar el final de la era del Islam.

Después de la captura de la Piedra Negra, el gobierno de los Cármatas en Bahrain pasó a manos de un joven Persa que se decía descendiente de los Shahs Persas y fue declarado el esperado Mahdi. El Mahdi elegido ordenó el culto al fuego y abolió las leyes Islámicas pero fue asesinado ocho días después, lo que puso fin al resurgimiento efímero pero vigoroso del Zoroastrismo en el dominio Cármata. Las turbulencias religiosas alrededor del aniversario de Zoroastro afectaron inevitablemente a los Zoroastrianos en Babilonia e Irán, entonces bajo el control del califa Abásida, siendo el sumo sacerdote Zoroastriano acusado de colaboración con los Cármatas y ejecutado.

El reputado aniversario de Zoroastro no dejó de afectar a los Maniqueos de Babilonia, los cuales vieron todo esto como señal de una expansión misionera renovada. Las nuevas actividades Maniqueas en las turbulencias de comienzos del siglo décimo provocaron obviamente la persecución por parte de los Abásidas, pues a finales del Califato de al-Muqtadir(908-32) la mayoría de los Maniqueos Babilonios hubieron de huir al Khorasan y Samarkanda en Sogdiana, los que permanecieron en Babilonia mantuvieron en secreto su identidad. El “archegos” Maniqueo desapareció de su tradicional sede en Mesopotamia y la “Religión de la Luz” se desvaneció de la tumultuosa arena del Oriente Medio.

Mientras que el Islam de comienzos del siglo décimo presenciaba el surgimiento de califatos rivales, en la Europa Cristiana las tradiciones imperiales Carolingias estaban en declive después que Arnulfo, el último emperador de los Carolingios, quedó paralítico poco después de su coronación, y murió en el 899. Pero una vez que Inglaterra fue finalmente unificada por el nieto de Alfredo el Grande, Athelstan, el fundador de la dinastía Sajona Germana, Enrique el Pajarero(919-63), había ya obtenido la autoridad monárquica en el reino Franco del Este. Siguiendo las conquistas de su sucesor, Otto el Grande, el reino de los Francos del Este fue transformado en el Sacro Imperio Romano, aunque los constructores del Imperio Germano hubieron de enfrentar otro influjo pagano desde las estepas –la llegada de los Magiares. A medida que los Magiares paganos presionaban en el Centro de Europa se vieron sujetos a una Cristianización gradual y al final del milenio fundaron el reino Cristiano de San Esteban de Hungría.

Los Magiares llegaron a la Europa Central por la diplomacia y campañas del gobernante Búlgaro Simeón(893-927) cuya aventura Magiar fue seguida por treinta años de guerra intermitente en los Balcanes, durante la cual se anexionó Serbia, se enfrentó a Croacia e invadió repetidas veces Bizancio, buscando una alianza con los Fatimidas contra Constantinopla. Es más, Simeón se empeño en maniobrar para convertirse en un nuevo “Basileus”, un nuevo tipo de emperador de Constantinopla, presidiendo sobre la unión de un imperio Búlgaro-Bizantino unido. Durante sus intentos de tomar el trono imperial Simeón fue depuesto por el comandante de la flota Bizantina, Romanus Lecapenus, quien se proclamó “Emperador Autócrata de los Romanos y Búlgaros y en el 926 su aspiración imperial fue ratificada por el Papa Juan X.

El fallido intento de unificación de los imperios de Bulgaria y Bizancio ha sido visto como una de las grandes oportunidades de la historia fallidas que habría permitido que el este Ortodoxo hubiera resistido las incesantes embestidas tanto en el este como en el oeste. El monarca Búlgaro era una persona capacitada y estudioso Griego, ensalzado como el nuevo Ptolomeo que buscó vigorosamente promover la rica herencia cultural de la Ortodoxia Bizantina en su ámbito. El imperio Búlgaro había ya adoptado el legado de San Cirilo y San Metodio, el Apóstol a los Eslavos –la versión Eslava de las Escrituras, liturgia y alfabeto- y las escuelas literarias patrocinadas por Simeón realizaron una contribución crucial y seminal a la hora de expandir la nueva cultura Eslavo-Bizantina en el Este de Europa, en Serbia y Rusia(1).

Sin embargo, además de la traducción de la literatura sagrada y secular Bizantina, otro cuerpo de traducciones iba a encontrar su camino en el nuevo imperio Cristianizado Búlgaro –textos apócrifos secretos, la mayoría de los cuales databan de la época temprana Cristiana que habían sido conservados y transmitidos en el este Cristiano. Algunos de estos textos apócrifos se mostraron fundamentales a la hora de dar forma y elaborar la mitología del dualismo Bogomilo y Cátaro. Además uno de los más sobresalientes escritores Ortodoxos de la escuela real de Simeón, Ioan Exarkh, ya advirtió contra la predicación de los paganos y “Maniqueos” (en aquella época un término usado para definir a los dualistas) que enseñaban que el Diablo era el hijo mayor de Dios(2). Esta noción de afiliación pagano-Maniquea ha sido vista como “la indicación directa más temprana de la alianza entre paganismo y herejía”(3) en Bulgaria, significativamente después de un siglo de graves enfrentamientos pagano-Cristianos en la zona. Es más, esta “alianza” fue una cristalización alrededor de una enseñanza específica acerca de la génesis del Diablo, que vino a ser subsiguientemente el centro del dualismo monárquico Bogomilo, con su distintiva trinidad –Dios el Padre y sus dos hijos, Satanael y Jesucristo.      
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1.     Las circunstancias de adopción de la liturgia Eslava en Bulgaria después del colapso de la misión de los Apóstoles de los Eslavos en Moravia son expuestas en F. Dvornik, “Les Slaves, Byzance et Rome au IXe siècle” (Paris, 1926), pp. 312-13; D. Obolensky, “Sts. Cyril and Methodius, Apostles of the Slavs”, St. Vladimir´s Seminary Quarterly, 7(1963), pp. 6-7, con una discusión del papel del movimiento literario bajo Simeón en la transmisión de la cultura Eslavo-Bizantina a los Rusos y Serbios haciendo asequible a los Eslavos la literatura sagrada y secular Bizantina.
2.     Texto en Ivanov, “Bogomilski knigi i legendi”, p. 20.

3.     Obolensky, “The Bogomils”, p. 95; Cf. La diferente visión de M. Loos, “Le prétendu témoignage d´un traité de Jean Exarque intitulé Sestodnev et relatif aux Bogomiles”, BSI, 13(1952-3), pp. 59-67; para argumentos de que la alusión a los “Maniqueos” en el tratado de Ioan Exarkh se refiere a los Paulicianos o a misioneros Paulicianos en Bulgaria, ver Angelov, “Bogomilstvoto”, pp. 88-9: B. Hamilton, “Historical Introduction”, en HCDH, p. 26 (con una clarificación que esta visión específica del diablo como el hijo mayor de Dios no deriva del Paulicianismo).

martes, 7 de enero de 2014

DUALISMOS: ROMA, CONSTANTINOPLA Y TEPRICE

ROMA, CONSTANTINOPAL Y TEPRICE
En el 862 la alianza Franco-Búlgara quedó concluida y parecía que el Kan Búlgaro Boris (852-89) planeaba aceptar el Cristianismo de Occidente llegando a pedirle misioneros a Luís el Germano. Aunque la triple partición del imperio Carolingio en el 843 había disminuido bastante la amenaza de los Francos contra Bizancio, Constantinopla era consciente de los muchos peligros que suponían dejar que la influencia Carolingia y Romana se infiltraran en los Balcanes vía Bulgaria. Los ejércitos Bizantinos habían justo derrotado a los Árabes y neutralizado, durante algún tiempo, a los Paulicianos en el este de Anatolia, aunque en el 858 el emperador Miguel III casi es atrapado por las fuerzas del líder Pauliciano Carbeas. El grueso del ejército Bizantino fue trasladado a los Balcanes y su ataque masivo contra Bulgaria, presagiado por una plaga de langostas y terremotos, llevó al Kan Boris a renunciar a su pacto con los Francos y aceptar el Cristianismo de Constantinopla. A comienzos del 864 el Kan Boris fue bautizado por prelados Bizantinos y se convirtió en el Príncipe Miguel, tomando así el nombre de su imperial padre espiritual, Miguel III.

Pero a diferencia del solemne bautismo del Merovingio Clovis, el bautismo de Boris fue una ceremonia “nocturna”, realizada en secreto, según informes, durante la noche. Boris temía un levantamiento pagano lo cual se demostró profético: fue acusado de apostasía y la amenaza de una invasión religiosa Bizantina suscitó una inmediata y fiera reacción entre algunos nobles Búlgaros. En su contundente enfrentamiento con los nobles paganos Búlgaros, Boris, descrito como taumaturgo Cristiano, obtuvo la victoria y cincuenta y dos casas de nobles Búlgaros fueron aniquiladas. Además de la fuerte reacción pagana la Cristianización del imperio Búlgaro se vio complicada más adelante por una larga y agotadora lucha entre Constantinopla y Roma por la supremacía religiosa en la zona.

Misiones sucesivas opuestas por parte del patriarcado de Constantinopla y el papado Romano hicieron de Bulgaria un campo de batalla religioso entre el clero Latino y el Bizantino. Aparte de la disputa de si el Espíritu Santo procede sólo del Padre o –como sostenía la Iglesia en Occidente- del Padre y “del Hijo”(filioque), la batalla por la Iglesia Búlgara fue uno de los muchos factores que llevaron a la confrontación entre los Patriarcas de Constantinopla y los papas Romanos. El enfrentamiento Greco-Latino se vio agravado por los movimientos de Boris para tener una iglesia autónoma. En el 881 el patriarcado le ganó la partida al papado en la puja por la Iglesia Búlgara y Constantinopla finalmente parecía haber conseguido incluir al imperio Búlgaro en la órbita cultural religiosa Bizantina.

Mientras competían por Bulgaria, Constantinopla y Roma se vieron desafiadas por otros rivales religiosos. Además de las misiones Islámicas y Judías, que parecía no habían obtenido gran éxito, los emisarios Griegos y Romanos en Bulgaria deben haber competido con predicadores herejes de las colonias sectarias en Tracia. El nuevo imperio cristianizado Búlgaro era un terreno propicio para la agitación –aparte de las colonias herejes en la anexada Tracia esta también había servido de refugio a los herejes y descontentos de Bizancio.

A mediados del siglo nueve a un prominente “Maniqueo-exorcista” Bizantino, Santabereno, le fue ofrecido un santuario en la entonces pagana Bulgaria, desde donde denunció al Cristianismo y comenzó libremente a predicar sus enseñanzas. Es más, los Paulicianos del principado de Capadocia estaban aparentemente en contacto con sus co-sectarios en los Balcanes y según el embajador Bizantino  en Teprice, Pedro de Sicilia, estaban organizando nuevas misiones para reforzar las colonias en Bulgaria aproximadamente en el 870(1). A diferencia de las misiones Romana y Constantinopla, el curso de la misión de Teprice es desconocido, aunque ecos posteriores distorsionados de la misión dualista parecen haber sobrevivido en una curiosa tradición acerca de los dos “discípulos del Diablo” de Capadocia que infectaron Bulgaria con la herejía Pauliciana, Subotin (probablemente Niño del Sabbath) y Shutil (Jester)(2).

Pero después de su apogeo bajo Carbeas, el estado dualista Pauliciano en el alto Eufrates pronto sucumbió a la presión militar Bizantina. Carbeas fue asesinado en las campañas Bizantinas al este de Anatolia en el 863-4 aunque le sucedió su sobrino, Chrysocheir (Mano de Oro), también un anterior oficial imperial, el cual continuó la guerra contra Bizancio durante una década más. En el 869 Chrysocheir lanzo un ataque a través de Anatolia hasta el Mar de Mármara y saqueó Éfeso. Después de esta incursión en el corazón del Imperio Bizantino al Oeste de Anatolia Chrysocheir proclamó de manera arrogante que el nuevo emperador Basileo I debía abdicar del reino al este del Bósforo y retirarse a reinar al oeste. Un antiguo mozo de cuadra que asesinó al padrino de Boris, Miguel, para ascender al trono imperial, Basilio I lanzó inmediatamente una campaña de represalias contra Teprice. La ofensiva de Basilio, sin embargo, acabó en derrota y él mismo escapó por poco de las fuerzas de Chrysocheir. Chrysocheir comenzó una seria de razias devastadoras en Anatolia central pero en el 872 su ejército Pauliciano fue aniquilado en una campaña Bizantina cuidadosamente orquestada y él mismo fue asesinado y decapitado cuando trataba de huir a Teprice. La cabeza de Chrysocheir fue enviada a Constantinopla donde Basilio celebró su victoria atravesándola con tres flechas mientras los ejércitos imperiales invadían Teprice y la anexaban a Bizancio.

La decapitación de Chrysocheir y la captura de la fortaleza de los dualistas de Teprice  le dio el golpe de gracia al principado Pauliciano en Capadocia y al Paulicianismo como factor político y religioso en las provincias orientales de Bizancio. Dispersados y perseguidos, muchos Paulicianos huyeron a Armenia o al Cercano Oriente, donde posteriormente, durante la Primera Cruzada, las fuerzas Paulicianas lucharán bajo la bandera del Islam. A pesar de la desaparición del poder Pauliciano en Asia Menor quedaron las colonias en los Balcanes donde jugarían un papel significante en la reafirmación de la tradición dualista en unos Balcanes Cristianizados.

También vino a ser evidente que la soberanía religiosa Bizantina en el imperio Búlgaro era mucho más frágil de lo que aparentaba serlo después que el Patriarcado de Constantinopla hubo finalmente neutralizado la intervención papal en los Balcanes. En el 889 el hijo mayor y sucesor de Boris, Vladimir Rasate(889-93), descrito eligiendo seguir los pasos de Julián el Apóstata en lugar de San Pedro, organizó una vuelta al paganismo e intentó renovar la antigua alianza Franco-Búlgara con el rey Carolingio de los Francos del Este, Arnulfo. El nuevo renacimiento pagano acabó con el destronamiento y ceguera de Rasate en lo que fueron las últimas vicisitudes en la larga y dura lucha entre el Cristianismo y el paganismo en el imperio Búlgaro del siglo nueve. Los antiguos templos paganos Búlgaros fueron demolidos o remplazados por iglesias Cristianas. Pero esta amarga resistencia pagana a la cristianización, la rivalidad entre Roma y Constantinopla y el herético proselitismo crearon el fermento religioso que serviría de matriz al resurgimiento de la tradición dualista en los Balcanes.            
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1.     Petrus Siculus, Historia, 5, p.9.

2.     La leyenda Pauliciana y su relación con el influjo Pauliciano en Bulgaria son discutidas en Ivanov, “Bogomilski knigi i legendi”, pp. 10-12.

miércoles, 1 de enero de 2014

DUALISMOS: PAGANISMO, HEREJÍA Y CRISTIANISMO

PAGANISMO, HEREJÍA Y CRISTIANISMO
La fundación del pagano imperio Búlgaro dio lugar a un abrupto giro en la historia religiosa de los Balcanes y abrió unos de los más complejos y oscuros periodos. Cualquier reliquia del orden eclesiástico Cristiano que pueda haber sobrevivido al comienzo de la Edad Oscura en los Balcanes, con sus devastadoras series de invasiones, difícilmente pudo prosperar en el ámbito pagano de los Kanes Búlgaros. Al contrario, el imperio Búlgaro ofrecía las perfectas condiciones para un resurgir y continuación de los cultos y tradiciones paganas que habían sido suprimidas cuando los Bizantinos controlaban partes de la península. La fundación del dominio Búlgaro coincidió con la convocatoria del Tercer Concilio Ecuménico de Constantinopla (680-1) que condenó y tomó medidas contra restos de misterios Dionisiácos y otros diferentes, aparentemente aún activos en los Balcanes. Los Búlgaros introdujeron influencias religiosas de Asia Central y las estepas y en los siglos siguientes la península permaneció abierta a semejantes influencias traídas mediante la llegada de los nuevos colonos e invasores  mayormente paganos. Sus creencias mitológicas y mágicas se mezclaron con varias paganas que aún perduraban desde la antigüedad para dar lugar a una herencia sincretista rica y perdurable, remanentes de las cueles aún se pueden observar hoy día. En el norte y este de los Balcanes los Búlgaros y los Eslavos encontraron reliquias del antiguo paganismo Balcánico, como eran los cultos religiosos Tracios, y quizá vestigios de las religiones de los misterios. Varias creencias y prácticas asociadas con los antiguos cultos de los misterios demostraron ser persistentes de forma inusual en los Balcanes, durando siglos en las costumbres folclóricas y casi-Cristianas. Aparte de promover reliquias folclóricas de los misterios Órficos y Dionisiacos en algunas regiones en Tracia, un conjunto de rituales conservados en el oeste de los Balcanes ha mostrado contener rasgos reconocibles del antiguo culto a los Dioscuros y los misterios clásicos de Samotracia.

La expansión del imperio pagano Búlgaro en el este de los Balcanes dio lugar a una revitalización de residuos paganos en sus nuevas tierras conquistadas y también un aumento de la presencia Cristiana en su esfera de control. Aunque el Cristianismo al no tener instituciones propias y control eclesial estuvo expuesto siempre a influencias heréticas-paganas. En Bizancio perduraron los residuos paganos en ciertas zonas del imperio hasta el siglo décimo cuando el Emperador Leon VI hubo de llevar a cabo una cruzada contra la región del Peloponeso aún fuertemente pagana debido a la influencia de Mani. Tradiciones heterodoxas y heréticas también existían y tenían fuerza en el mundo Bizantino, particularmente en Anatolia, en regiones como Frigia, donde la secta Judaizante de los Atingani sintetizó la observación del Sabbath con prácticas mágicas y astrológicas. El dominio pagano Búlgaro, al norte de Bizancio ofrecía buen refugio a los herejes perseguidos y también a los Judíos que habían huido durante la persecución del Emperador León III a comienzos del siglo octavo. La política Bizantina de trasplantar colonias de las provincias al este del imperio a Tracia enredó aún más el clima religioso de esta región tan volátil de los Balcanes. Esas colonias de herejes Sirios y Armenios se suponía habían de formar las guarniciones Bizantinas durante las guerras intermitentes entre Bulgaria y Bizancio en la disputa por la frontera con Tracia, aunque fracasaron en impedir el progreso Búlgaro, algunas –particularmente los Paulicianos- establecieron núcleos fuertes y duraderos de agitación hereje.

La colonia Pauliciana, trasplantada a Tracia en el 757 por Constantino V, fue probablemente posicionada también como contrapeso a sus oponentes Iconófilos. Posterior a la ejecución del primer líder religioso del movimiento Pauliciano, Constantino, uno de los perseguidores originales, el oficial imperial, Simeón, se convirtió al Paulicianismo. Simeón sucedió eventualmente a Constantino como “didaskalos” pero fue denunciado a Justiniano II y condenado a muerte, probablemente quemado en la hoguera entre el 685 y el 695. Continuó la persecución contra los Paulicianos aunque la crisis Iconoclasta cambió la suerte del movimiento. En el reinado de León III(717-41) se agudizó la controversia Iconoclasta, y en el 730 decretó la destrucción de las imágenes religiosas en todo el imperio –los círculos Iconoclastas tenían ahora un protector imperial. Durante el reinado de León, aparentemente después de su edicto del 730, el “didaskalos” contemporáneo, Timoteo, fue llamado para ser examinado por el Patriarca y, debido a una fuerte tendencia Iconoclasta dentro del Paulicianismo, obtuvo una audiencia más favorable de lo normal siendo declarado ortodoxo. Aún así, durante la revuelta Iconófila en el 742-3 Timoteo y sus seguidores huyeron a la Armenia ocupada por los Árabes. Durante las campañas de Constantino V en el este de Anatolia trajo a muchos Cristianos de las tierras de Armenia y los restableció en territorios imperiales más al oeste, incluyendo a los colonos Paulicianos establecidos en Tracia, fue así acusado de haber re-introducido a los herejes Paulicianos en el imperio. Los Paulicianos se vieron forzados a residir en territorio Bizantino o Árabe durante la lucha por el control de Armenia y estuvieron expuestos a las vicisitudes aunque no fueron objeto de persecución imperial incluso cuando el culto a los iconos fue restaurado bajo la Emperatriz Irene (797-802) y Niceforo I (802-11) era sospechoso de profesar creencias Paulicianas. Sin embargo, incitado por el Patriarca Nicéforo, Miguel I(811-13)se embarcó en una campaña de severa persecución con ejecuciones de Maniqueos ahora llamados Paulicianos y esta vez la restauración de los decretos Iconoclastas bajo su sucesor, León V(813-20), no trajo alivio de las medidas y legislación anti-Paulicianas. Los Paulicianos en Anatolia se vieron forzados a buscar refugio más allá de las fronteras orientales del imperio buscando así la protección de los poderes Islámicos como el del Emir de Melitene y Tarso. El heresiarca y misionero Pauliciano Sergio encontró refugio en tierras del emir de Meltiene al este de la Capadocia donde fundó iglesias Paulicianas. Es más, la transformación del siglo décimo del Paulicianismo de secta iconoclasta anti-eclesiástica a movimiento dualista militante ha sido atribuida a las reformas de Sergio, cuya huida a tierras del emir de Melitene allanaron el camino para el surgimiento de un principado Pauliciano harto agresivo en el alto Eúfrates. A continuación de la restauración de la ortodoxia Iconófila en Constantinopla en el 843, los Paulicianos sufriendo nuevas persecuciones violentas que las estimaciones de las infladas crónicas estimaban en 100.000 vidas Paulicianas. A consecuencia de esto más Paulicianos buscaron refugio en la Capadocia y su líder, Carbeas, asumió el poder en un estado separado apoyado por los Árabes junto al alto Eúfrates justo al este de la frontera Bizantina. Anteriormente oficial del ejército, cuyo Pauliciano padre había sido crucificado durante la persecución, Carbeas estableció su sede en Teprice en el montañoso noreste de Capadocia, desde donde lanzó una serie de invasiones a lo largo de la frontera oriental del imperio Bizantino. Paradójicamente, la fundación del principado dualista Pauliciano al este de la Capadocia coincidió con el colapso del imperio Uigur, donde el Maniqueísmo había sido la religión oficial durante casi un siglo, y la consiguiente supresión del Maniqueísmo en la China de los T´ang, que culminó con la masacre de un desconocido número de sacerdotes Maniqueos.

El resultado final de estas campañas anti-Paulicianas en Bizancio tuvo resultados más bien dudosos –el Paulicianismo quizá fue extinguido en los dominios del Imperio Bizantino pero se había establecido ahora en un estado teocrático apoyado por los Árabes que amenazaba directamente la frontera oriental del imperio. El conflicto religioso entre la Orotodoxia Bizantina Iconófila y el dualismo Pauliciano evolucionó en una confrontación política y militar a gran escala en el centro-oriental de Anatolia donde los ejércitos imperiales sufrieron graves derrotas y dos emperadores escaparon por poco de ser capturados por las fuerzas Paulicianas.


Simultáneamente, en el sureste de Europa, Bizancio tuvo que enfrentarse a la posibilidad de una alianza Franco-Búlgara con todas sus consecuencias para los intereses Bizantinos en los Balcanes. En la primera mitad del siglo nueve los Kanes Búlgaros negociaron con éxito con el hijo de Carlomagno, Luís el Piadoso, y su nieto, Luís el Germano, para una precisa demarcación de la frontera Franco-Búlgara en Europa Central. A mediados del siglo el Sublime Kan ya controlaba gran parte del territorio entre los dominios Carolingios, que comprendían casi toda la Cristiandad Occidental, y Bizancio, el baluarte del Cristianismo Oriental. Con su estratégica posición entre los dos grandes poderes Cristianos rivales, el dominio Búlgaro se vio inevitablemente involucrado en estas rivalidades imperiales y eclesiásticas en un tiempo en el que ya había sido testigo de los primeros conflictos pagano-Cristianos que dieron lugar al comienzo de una larga y exhaustiva lucha religiosa.                      

viernes, 13 de diciembre de 2013

DUALISMOS: DOS EN UNO

DUALISMOS: DOS EN UNO
Igual que en otros antiguos sistemas religiosos la religión Egipcia atribuía una variedad de significados simbólicos y mitológicos a los pares y alternancias de luz y tinieblas que también era un rasgo importante de las cosmogonías arcaicas Egipcias. En la doctrina de la creación en Hermópolis, el centro del culto a Thoth, el dios lunar de la escritura y conocimiento, dos de los ocho dioses primarios, Kuk y Kauket, están asociados con las tinieblas y eran descritos nadando con las otras seis primordiales deidades “en la oscuridad del padre Nun”, el abismo acuoso. Mientras que los ocho dioses son retratados como aquellos que crearon la luz, a las deidades “oscuras” Kuk y Kauket, les son dados papeles muy benefactores, trayendo a la vida respectivamente la luz y la salida del sol, creando la noche y trayendo a la existencia el día. Dado que la luz es vista viniendo a la existencia después y saliendo de la oscuridad, esta última “puede ser vista como prerrequisito necesario para su existencia”.

La doctrina cosmogónica de Heliópolis, la “ciudad del sol” y centro antiguo del culto al dios Ra, puede también describir al “brillante” dios creador, Atum (el que existe por sí mismo), emergiendo no sólo del océano primordial de Nun sino también de las tinieblas. Para poner orden en su creación, las hazañas de Autum como demiurgo aparentemente incluyen subyugar a la serpiente-dragón del caos, Apopis, una de las serpientes que surgieron de las tinieblas primordiales. Esta oposición y lucha en el comienzo quedó reflejada en la lucha diaria entre el dios sol Ra y el monstruo Apopis, que amenaza el barco solar de Ra, en la explicación mítica del proceso diario de “muerte” y “re-nacimiento” del sol –una de las preocupaciones centrales de la religiosidad Egipcia. Así, en los textos de los sarcófagos, el camino que los fallecidos han de seguir a través de las tinieblas del más allá es parecido a los senderos que las fuerzas creadoras de la luz de Atum han perforado a través de la tiniebla primordial. Los muertos pueden también ser descritos aspirando a reunirse con las huestes de Ra y tomar parte en su batalla para “dispersar las tinieblas”. Los temas de la luz dadora-de-vida y de la luz derrotando a las tinieblas eran muy fuertes en la religión del faraón reformador Akhenatón, con su fijación exclusiva en el culto solar y el disco del sol, Atón. En la consiguiente reacción contra las renovaciones religiosas de Akhenatón, la victoria sobre su reforma y la supresión de su religión fue transmitida dentro del marco de la victoria de la luz sobre las tinieblas.

En otras tradiciones religiosas Egipcias la dicotomía luz/tinieblas es usada para representar los pares opuestos salud/sufrimiento o vitalidad/impotencia (o para denunciar los enemigos extranjeros de Egipto como “hijos de las tinieblas”), aunque aún en términos cosmogónicos las tinieblas eran vistas como la forma original de la luz. La idea de la transformación de la luz en oscuridad igualmente como otra noción cosmogónica Egipcia, que concebía la oscuridad primordial rodeando el universo creado, sobrevivió en algunos tratados de la literatura Hermética compuestos en el Egipto Romano sintetizando tradiciones Egipcias y Griegas. Otra dualidad cosmogónica que el pensamiento Hermético parece haber heredado de las fuentes Egipcias es el par complementario del dios-creador, manifestándose como inteligencia cósmica(nous), y el demiurgo, la “palabra divina” mediadora (logos), también llamada “hijo de dios” o “segundo dios” y algunas veces identificada como cosmos sensible.

Este tratamiento Egipcio del par luz/tinieblas generalmente justifica el punto de vista que la teología temprana Egipcia estaba “completamente libre de esas lógicas que eliminaban uno de los dos conceptos contradictorios y convertían las ideas religiosas en dogmas”, ofreciendo más evidencia de la “tendencia Egipcia profundamente arraigada en comprender el mundo en términos dualistas como una serie de pares de contrastes balanceados en un equilibrio invariable”. En la religiosidad Egipcia luz y oscuridad son vistas como partes de la misma totalidad cósmica y una tendencia pronunciada en retener o alcanzar el equilibrio, la simetría o equilibrio entre los dos elementos de otras polaridades o dualidades han sido repetidamente discernidos de otras esferas de la vida religiosa Egipcia. Semejante visión del mundo, de que la totalidad ha de comprender la unión de los opuestos y estar estructurada por su interacción no está, por supuesto, limitada al antiguo Egipto, se puede encontrar en la mayoría de los sistemas y manifestaciones consistentes en la teología, mitología e ideología estatal Egipcia, con sus sistemas de correlaciones y correspondencias entre los ámbitos cosmológicos y políticos que se entendían hasta la organización de la burocracia estatal Egipcia.

Esta fuerte tendencia a aplicar una dualidad de principios activos en oposición y equilibrio en el plano cosmológico y mitológico a la esfera política puede también ser observada en uno de los ciclos principales de los mitos Egipcios que relatan la violentan oposición, lucha y reconciliación entre Osiris y Horus por un lado y Seth en el otro. Diferentes aspectos de los mitos son conocidos partiendo de diferentes y variados relatos, fragmentos y algunas veces alusiones enigmáticas en los textos religiosos y mágicos Egipcios e inscripciones en los muros de los templos, que van desde los antiguos Textos de las Pirámides, Textos de los Sarcófagos, Piedra Shabak y el Papiro Chester Beatry Nº 1 (que contiene la leyenda conocida como “El Contencioso de Horus y Seth”) hasta las inscripciones en los muros del gran templo de Horus en Edfu, que narran junto con el ritual rutinario sacerdotal la dramática “Leyenda del Disco Alado y El Triunfo de Horus”. Posteriores variantes narrativas del celebrado antagonismo de Osiris o Horus con Seth se pueden encontrar en la literatura clásica como la del “De Iside et Osiride” de Plutarco.

El ciclo de leyendas que narran los conflictos entre Osiris (o Horus) y Seth tienen más bien un carácter compuesto y el mito de la oposición Osiris-Seth parece haber sido puesto sobre las historias de luchas entre Seth y Horus. En tanto  que antigua deidad predinástica representada por su enigmático y aparentemente híbrido “Seth-animal”, Seth tenía fuertes y tempranas asociaciones con el Alto Egipto. A parte de elaborar una cosmogonía centrada en Ptah, el dios principal de la antigua capital de Egipto, Menfis, la llamada Teología Menfita, inscrita en la Piedra Shabaka, relata que el dios de la tierra, Geb, actuó como juez entre Horus y Seth. Para solucionar la disputa, dividió Egipto en dos partes, el Bajo Egipto perteneciente a Horus y el Alto Egipto a Seth. Esta división de los dos “Países” se realizó con la intención de traer la paz pero el segundo decreto de Geb ensalza a Horus como único gobernante sobre todo Egipto, dado que Horus era el hijo de su primogénito Osiris. Horus surge, pues, como unificador de los Dos Países, el único rey del Alto y Bajo Egipto, y es retratado llevando la doble corona, blanca y roja, de Egipto. Seth no es coronado.

Esta legendaria división de Egipto entre Horus y Seth ha sido interpretada tanto en términos cosmológicos como político-históricos. Una línea influyente de investigación dentro de la lectura histórico-política  de la separación Horus-Seth trata de explicarla como reflejo de un conflicto real histórico que tuvo lugar hacia finales del periodo pre-dinástico(5300-3100 a.C.). Este planteamiento del conflicto entre un Alto Egipto que adoraba a Seth y un Bajo Egipto que adoraba a Horus que habría ocurrido antes de la unificación de Egipto bajo Menes o Narmer(c. 3100-3050 a.c.)habría estado precedido por una “unión pre-dinástica” de Egipto bajo un rey Osiriano histórico. Los “seguidores de Horus” del Bajo Egipto son vistos algunas veces como provenientes de la zona del Delta; algunas veces se ha conjeturado que Osiris era un rey humano que fue asesinado por los seguidores de Seth del Alto Egipto, quienes fueron vencidos por los provenientes del norte.

La teoría de semejante unión pre-dinástica bajo la soberanía del dios-falcón Horus impuesta a los seguidores-de-Seth en el Alto Egipto por los seguidores de Horus necesitaría resolver algunos problemas, de lo contrario la posibilidad de su reconstrucción fallaría. Como Seth, Horus fue un dios pre-dinástico(en su forma temprana parece ser era visto como un dios del cielo que se manifestaba en forma de falcón) y como Seth tenía centros de culto en el Alto Egipto que pueden o no ser anteriores a sus lugares de culto en el norte. Según esto, el conflicto entre los seguidores de Horus y los de Seth ha sido también situado en tiempos pre-dinásticos en el Alto Egipto (que contenía los bastiones del culto a Horus y Seth) y anteriores a la conquista del Bajo Egipto por los “Seguidores de Horus” –antes de esta unificación los reyes del Alto Egipto eran percibidos realizando un papel doble, el de Horus y el de Seth. Esta inversión de la dirección de la conquista a cargo de los seguidores de Horus es reforzada por la evidencia de la afiliación tanto de Horus como Seth con el rey pre-dinástico del Alto Egipto, Escorpión quien parece haber iniciado la invasión del Bajo Egipto. La balanza de la evidencia parece sugerir que Horus y Seth fueron las deidades patronas de una alianza dual en el Alto Egipto la cual al final de la era pre-dinástica inició la conquista del Bajo Egipto adquiriendo supremacía sobre la mayoría del territorio de Egipto por muy inestable que pudiera haber sido esta hegemonía. Así, Menes, el unificador del Alto y Bajo Egipto, puede ser visto sea como un rey rebelde del Alto Egipto que rompió una unión anterior establecida por los conquistadores del Delta para inaugurar una ascendencia del Alto Egipto o como un monarca centralizador, que suprimió un intento de secesión del Bajo Egipto.

A medida que el culto a Seth adquirió particular prominencia al final de la Segunda Dinastía y uno de sus faraones, Peribsen, adoptó aparentemente a Seth como su dios personal, siguiendo otra línea de reconstrucción de la posible realidad histórica tras el conflicto Horus-Seth se la puede ver como reflexión mítica de una supuesta turbulencia religioso-política que tuvo lugar en este periodo durante el cual los seguidores de Horus y Seth estuvieron involucrados en conflictos y rivalidades. Sin embargo, las teorías que postulan que las leyendas del antagonismo Horus-Seth reflejan colisiones y reconciliaciones entre los seguidores de Horus y Seth que datan de tiempos pre-dinásticos, parecen acomodar la evidencia literaria y arqueológica de manera bastante más persuasiva. Es más, la existencia de una secuencia de conflictos y reuniones entre los seguidores de Horus y Seth, que comenzaron en la era pre-dinástica, parecen ofrecer una explicación plausible de los datos legendarios, históricos y arqueológicos que a su vez cuentan para la tradición de la separación de Egipto en dos porciones respectivas bajo Horus y Seth, para la aparente unificación de Egipto bajo el tutelaje de los dos dioses (siguiendo una victoria del Bajo Egipto bajo el liderazgo supremo de Horus) y la amalgamación de Horus y Seth en la figura del rey dual y, finalmente, para la segunda unificación de Egipto (al comienzo de otra guerra) bajo la supremacía de los seguidores de Horus en el Alto Egipto, reflejada en el mito de la asignación de la porción de Seth a Horus.

Por otro lado, la lectura cosmológica de la separación de Egipto y del antagonismo entre Horus y Seth se acerca al mito como si este perteneciera primariamente a la “esfera de la cosmología” de donde habría sido extrapolado a las realidades política y geográfica, como parte del concepto Egipcio de la vida, en el cual la realidad no es simple sino que está construida sobre dos principios. Esto caracterizó la predilección Egipcia por y el uso sistemático de la clasificación simbólica dual es visto como subyacente a la formación del concepto y realidad de la monarquía dual Egipcia, la realeza del Alto Egipto y la realeza del Bajo Egipto, estableciendo una perfecta armonía entre las nociones cosmológicas heredadas y la nueva política, según la cual la totalidad es vista como compuesto y equilibrio de los opuestos, debido a lo cual “un estado dualísticamente concebido debe haberle parecido a los Egipcios la manifestación del orden de la creación en la sociedad humana”. Así, los conflictos entre Horus y Seth, durante los cuales Seth es el perennialmente derrotado por Horus aunque nunca completamente destruido, son vistos como representación o resumen de las condiciones de conflicto y lucha en el universo, y la reconciliación al final de conflicto  restablece el “equilibrio estático” entre las fuerzas en oposición en el cosmos. Este funcionamiento de la dualidad Horus-Seth en los planos cosmológicos y políticos muestra que en sus versiones temprana y original la oposición entre “los dos hermanos” o “los dos rivales” no era vista existiendo dentro del marco de un simple dualismo ético del bien y el mal, aunque esto pueda haber sido ampliamente el caso en las percepciones más populares del papel de Seth en el drama Osiriano de muerte y resurrección. 

Se ha argumentado también que las mayoría de los elementos de las historias Osiris-Seth, Osiris-Horus y Horus Seth derivan de ritos dinásticos tempranos relacionados con la muerte del rey y la nominación de su sucesor estando así relacionados con la ideología y ceremonias de la realeza Egipcia. Los conflictos Osiris-Seth y Horus-Seth también han sido interpretados como mito-representación de la vegetación y la naturaleza: Osiris (o Horus) representando las aguas fertilizantes del Nilo o el fértil valle del Nilo y Seth el árido desierto, aunque es bastante dudoso que estas características, que fueron posteriormente adjudicadas a estos dioses, formasen parte de sus asociaciones originales. El conflicto de Horus y Set también ha sido representado como enfrentamiento, respectivamente, entre el dios de la luz y el de la tormenta, o, dentro del marco del simbolismo astral, representando la alternancia y lucha entre luz y tinieblas implícita en el creciente y menguante de la luna (el ojo izquierdo de Horus está asociado con la luna y el derecho con el sol), o el fenómeno del eclipse solar o lunar, o en relación con las asociaciones de Seth con la constelación del norte de la Osa Mayor via-à-vis la constelación del sur Orión, de Seth, y la estrella Sirio, de Isis. Las estrellas alrededor del polo eran muy importantes en la astronomía egipcia y en las creencias en la vida más allá de la muerte dada su posición en el cielo cercana al Polo Norte eran visibles durante todo el año y parecían indestructibles. La Osa Mayor descrita en los Textos de las Pirámides como imperecedera, había comenzado su progresión alrededor del Polo c. 3500 a.C. en la latitud de Heliopolis dirigiéndose hacia el polo (aumentando su altitud) durante casi 2000 años, alcanzando su cenit en el 1650 a.C. y comenzando su declive desde ahí hasta el 1050 d.C. cuando solamente la estrella, Dubhe, permaneció circumpolar. Así, para algunas tradiciones Egipcias, en uno de sus probables papeles tardíos, Seth se unió a las siete estrellas de la Osa Mayor para atacar a Horus el Anciano, asociado con la luz y el culto solar, aunque en tiempos tempranos Seth también tuvo algunas características como deidad del cielo y pudo haber sido descrito como dador de luz. Una fusión de simbolismo político y astral parece darse aquí subyacente a las referencias astronómicas del mítico conflicto, aunque los seguidores de esta interpretación mítica asumen que los significados astronómicos son secundarios y han sido impuestos sobre la leyenda histórica original de la lucha entre Horus y Seth.

Es debido a que el legado histórico de la supuesta unión dual Egipcia bajo el patronazgo de Horus y Seth, o quizá al fundamento cosmológico de la realeza dual Egipcia, que la noción del dualismo Horus-Seth en relación con la figura del rey retuvo un duradero impacto en la ideología real del estado Egipcio. Los Textos de las Pirámides aluden a la fusión de dos deidades en la figura del rey, y Horus y Seth podrían ser vistos cooperando por el bien del rey o en la administración de la ceremonia de purificación(el llamado bautismo del Faraón). Como en el concepto de la realeza dual Egipcia, el rey encarnaba a “Los Dos Señores”, Horus y Seth, “como par de opuestos en equilibrio”, indicando que él equilibraba y reconciliaba los poderes en conflicto. Es significativo, además, que las reinas de la Primera Dinastía llevaban el título “Aquella que ve a Horus y Seth” y los faraones de las dinastías tardías como Tutmosis I(c. 1493-1481 a.C.)de la Dinastía decimoctava aún podían declararse gobernantes de las “porciones” de Horus y Seth. El faraón podía ser representado sentado en el trono de Horus y el asiento de Seth, derivando su realeza de Horus y su fuerza material de Seth, los cuales son algunas veces diferenciados en sus funciones, como en el caso de otro faraón de la decimoctava dinastía, la célebre Hatshepsur, con su proclamación que gobernaba al país como hijo de Isis (Horus) y era fuerte como el hijo de Nut (Seth). No hay que sorprenderse de que en la teología Egipcia surgiera el dios dual Horus-Seth descrito con doble cabeza, la de falcón y la de Seth-animal, o combinando los rasgos de ambos. A nivel de la ideología real este nuevo dios dual puede haber sido “una proyección de la divinidad dual concebida en el Rey”, aunque a nivel cosmológico ciertamente representaba a Horus y Seth unificados y reconciliados en una divinidad, reafirmando la tendencia Egipcia a ver la totalidad como unidad de dos adversos aunque complementarios opuestos.

Otro ejemplo en el cual el papel de Seth en el esquema cósmico llevó al surgimiento de un dios dual deriva de su crucial implicación en la lucha cíclica entre Ra y su mayor adversario, la serpiente Apopis. Seth es retratado como defensor de la barca solar de Ra defendiéndola con su espada de hierro, todo su poder y ferocidad contra Apopis. Cuando Apopis amenaza con hipnotizar a la tripulación divina del barco solar con su mal de ojo, con su “oscuridad”, es Seth el único que puede resistir la malévola mirada de la serpiente venciéndola así. Cuando el renacido sol se levanta, Apopis aparece decapitada y despedazada en trozos sangrantes (para se re-compuesta de nuevo a la puesta de sol), después que Seth clava sus flechas en su cuerpo y clava su lanza en su frente, y atraviesa su cabeza con su espada.

Debido a esta formidable defensa de la barca solar con “palabra y hecho” Seth se complace con excesiva arrogancia, pero aún así recibe títulos como “Señor de la Vida”, “Elegido de Ra” e “Hijo de Ra” y algunas veces aparece formando con Ra una figura divina de dos-en-uno –Set-Ra. Es más, según el “Contenciosos de Horus y Seth”, durante la disputa Horus-Seth antes del concilio de los nueve dioses, reunidos para decidir cual de los dos ha de heredar el oficio de Osiris, Seth da prominencia a su papel como defensor de la barca solar de Ra y destructor de sus enemigos y el mismo Ra se inclina a ofrecerle el patrimonio de Osiris dada su fuerza y señorío como “hermano mayor”.

La fama de Seth como matador del dragón no deriva de su subyugación de la serpiente del caos Apopis –aparentemente también era conocido por haber vencido a la serpiente/monstruo que simbolizaba el mar. La batalla contra Apopis podía también ser descrita con el simbolismo estelar en el cual la constelación de Osiris, Orión, encadena a la serpiente-dragón al sur del cielo, y la constelación de Seth, la Osa Mayor, le pone grilletes en el norte del cielo. Mientras que en esta instancia las fuerzas Osirianas y Setianas son puestas en cooperación contra Apopis, las actitudes ambivalentes hacia Seth y su temible tendencia hacia la violencia son evidentes en las tradiciones Egipcias en las cuales es descrito atacando a Horus con la ayuda de las siete estrellas de la Osa Mayor. En la creencia Egipcia las estrellas de la Osa Mayor eran vistas en forma de pata delantera (fémur/muslo) de toro o como azuela. Debido a su asociación con la Osa Mayor, Seth fue visto como rey del norte del cielo y la Osa Mayor pudo ser estilizada como “El Fémur de Seth”. Por lo tanto, Seth era visto atacando a Osiris en forma de toro y matándole con el fémur del toro. Como era de esperar, Horus es retratado algunas veces cortando la pata de Seth (mientras los cuatro hijos de Horus también son descritos como guardianes de la pata delantera del toro (la Osa Mayor) en el norte del cielo). Según esto, en una de las etapas del ritual Egipcio de la Apertura de la Boca, la parte más importante de las ceremonias de entierros Egipcias varios elementos de la cual están modelados según el mito de Osiris, un toro es sacrificado y sus patas delanteras cortadas para ser presentadas a la estatua/momia del muerto (Osiris). El ritual se suponía reanimaría el cuerpo momificado para su vida en el más allá y el sacerdote oficiante tocaba su boca con una azuela ceremonial (de nuevo representando la Osa Mayor) para revivir sus sentidos y liberar su “ka” (fuerza vital, vista también como una especie de doble espiritual o etéreo). Por otro lado Seth también es visto asumiendo la forma de un toro para asumir su castigo de llevar a Osiris sobre su lomo, y esta asociación parece ser subyacente a la manera de posicionar la cabeza de un toro sacrificial sobre la barca de Osiris como otra indicación del castigo de Seth.

Es debido a la creencia que las estrellas de la Osa Mayor tenían forma de azuela que la constelación fue asociada con la “azuela” celestial con la cual, según los Textos de las Pirámides, se abrían las bocas de los dioses, y con la cual Horus abrió la boca de Osiris, su metal de hierro tenía su origen en Seth. Así, en el ritual de la Apertura de la Boca la Boca de Osiris es abierta con una azuela y así la constelación Setiana de la Osa Mayor asume un significado dual en el drama de Osiris de muerte y resurrección, ambas sirven como instrumento de muerte (asesinato) y resurrección de Osiris. Este simbolismo puede derivar de un supuesto conflicto en el norte del cielo y en su “De Iside et Osiride” Plutarco alude a la aparentemente antigua creencia que “Arktos” (nombre dado a la constelación de la Osa Mayor) es el “alma Tifón(Seth)”, mientras que el hierro es el “hueso” de Tifón-Seth. La llamada “Liturgia de Mitra”, un texto profético de proveniencia Greco-Egipcia, describe al dios agarrando con su mano derecha “una paleta de un ternero de oro que es la Osa Mayor”.

Sin embargo, es muy difícil reconstruir el mitológico (y/o astral) y los varios niveles de significado de los mitos de los conflictos de Osiris-Seth y Horus-Seth, particularmente cuando uno encuentra algunas de las referencias enigmáticas en los Textos de las Pirámides que afirman que Seth procede de Osiris y que Osiris es el “ka” de Seth, lo cual ha sido interpretado, por ejemplo, sugiriendo que actúa como iniciador demoniaco, Seth realizó una forma de suicidio sacrificial –“asesinando a Osiris, Seth se había dado muerte a sí mismo como sacrificio. Además, la posición de Thoth respecto a Osiris, Horus, y Seth es también intrigante aunque ocasionalmente mistificadora. En algunas tradiciones míticas Thoth ofrece una ayuda crucial a Isis para recuperar el cuerpo de Osiris y hacer re-vivir sus facultades procreadoras; él exorciza el veneno del aguijón de un escorpión que había picado a su heredero divino, Horus, y por lo tanto es alabado como uno de los que hizo posible el triunfo de Osiris sobre sus adversarios. Thoth era algunas veces caracterizado como “hijo” del dios solar Ra; sin embargo, en otras leyendas surge de la frente de Seth, a quien Horus astutamente ha dejado embarazado, pudiendo así ser caracterizado variadamente como hijo de los dos rivales, hijo de los dos señores, o hijo de los dos señores que surge de la frente . Thoth se ve involucrado en la “Gran Lucha” de los dos dioses, en la cual pierde aparentemente, y después recupera, su mano y cura el ojo herido de Horus. Su intervención como árbitro y pacificador en la lucha de los dos contendientes para hacer posible el oficio de Osiris es decisiva –consiguientemente es representado como reconciliador y mediador, como el que ha juzgado a los “Dos Dioses Rivales” y abolido su lucha. Pero algunas de las alusiones a su papel en el drama Osiriano sigue siendo muy recóndita y difícil de descifrar.

A pesar de implícita y peligrosa ambivalencia, durante largos periodos Seth mantuvo sus características benéficas (como protector de los fértiles oasis) y fue tenido en alta estima y honrado durante el dominio de los Hyksos, “Príncipes del Desierto”, dinastías (que aparentemente estaban asociadas con el dios Semita de la guerra y la tormenta, Baal) durante el Segundo Periodo Intermedio (c. 1650-1570 a.C.) y la Decimonovena y Vigésima Dinastías (respectivamente, c. 1293-1185 y 1185-1070 a.C.). el primer faraón de la decimonovena Dinastía, Ramsés I, era hijo de un comandante de la tropa llamado Seti (El del dios Seth) y posteriormente dos faraones de esta dinastía, Seti I y Seti II, tomaron el mismo nombre de Seth; de manera similar el fundador de la Vigésima Dinastía tomó el nombre de Sethnakhte (Victorioso en Seth). Desde que en la Decimonovena Dinastía Seth fue aparentemente elevado a dios estatal, una división del ejército Egipcio llevó el nombre del dios, y esta división jugó un papel crucial en el punto muerto en que resultó la batalla de Kadesh entre las fuerzas de Ramsés II y los Hititas en el 1275 a.C. En cuanto a lo que concierne a la realeza, aparte del caso extremo del faraón de la tardía Segunda Dinastía, Peribsen, quien aparentemente identificó su reinado con Seth en lugar de Horus, un número de otros faraones posteriores como es el caso de uno de los grandes faraones guerreros, Ramsés II(1279-1213), quien se declaró a sí mismo “hijo” de Seth, el que otorga la victoria, manifestaron su personales devociones al belicoso dios e invocaron su renombrada fuerza describiendo sus acciones en el campo de batalla. Como dios de la guerra y destreza marcial, Seth era a veces representado enseñando al rey el arte de la arquería.

La ambivalencia y potencia de la presencia de Seth también puede ser detectada en los encantamientos mágicos Egipcios en los que la furia, poder o “espada” pueden ser invocados contra el objetivo elegido para la operación mágica. Cuando se induce a sí mismo en su estado agresivo preferido la forma de Seth se transforma en toro o pantera y era vista en posesión de “poderes mágicos”; sólo él podía resistir el mal de ojos de Apopis. Pero también podía aparecer como sanador y compañero ritual de Horus. Estas prácticas mágicas atestiguan el hecho que la noción de colaboración entre Horus y Seth no estaba limitada a la ideología de la monarquía dual faraónica. Los dos dioses podían ser vistos uniendo sus fuerzas incluso en episodios del mito de Osiris y tradiciones por este modeladas, como sería el rito de la Apertura de la Boca en el que las dos divinidades toman parte en su ceremonia de purificación. Además, los dos dioses pueden ser vistos asistiendo a Osiris en su ascensión al ámbito celestial, afirmando así Seth su papel dual en la muerte y resurrección de Osiris.                                                  


miércoles, 4 de diciembre de 2013

DUALISMOS: DOS PRINCIPIOS

DUALISMO: DOS PRINCIPIOS
Con el establecimiento, expansión y consolidación de las ortodoxias monoteístas Cristianas, Judaísmo rabínico, e Islam, otras tradiciones religiosas, desarrollaron con intensidad variada un dualismo constantemente atacado por las críticas monoteístas que lo llaman “la enseñanza de los dos principios” y comienza a declinar e incluso desaparecer de las esferas tradicionales de influencia en la Europa Mediterránea y Medio Oriente. Este proceso parece haberse acelerado a comienzos del periodo Medieval aunque durante la Alta Edad Media resucita la religiosidad dualista en Europa, principalmente mediante los esfuerzos misioneros de las herejías de los Bogomilos y los Cátaros. Siglos después que el Cristianismo ortodoxo hubiese triunfado formalmente sobre su mayor adversario dualista, el Maniqueísmo, la única religión universal que surgió de la gran confusión espiritual en el siglo tercero en Mesopotamia, las élites eclesiásticas y seculares de la Cristiandad medieval hubieron de continuar lo que consideraban una nueva lucha en su batalla contra sus resucitados antiguos enemigos. En el Maniqueísmo, la visión religiosa dualista tradicional que dividía la realidad divina y el mundo en dos ámbitos opuestos de bien y mal fue magnificada alcanzando expresión influyente y altamente elaborada. Es más, Mani, el fundador del Maniqueísmo, proclamó que su intrincado sistema dualista formaba el núcleo de todas las religiones y era subyacente a las enseñanzas de Zoroastro, Buda, y Cristo. Antes de alcanzar esta fase universalista, la tradición dualista pasó a través de una evolución de siglos en Irán y el este del Mediterráneo y su encarnación Maniquea se expandió a lo largo de Mesopotamia, el Norte de África y la Europa del Mediterráneo e incluso más allá en el lejano Oriente.

Según el tratado Cátaro “El Libro de los dos Principios”, además del principio del bien, como está manifestado en Dios y en Jesucristo, hay otro principio, “el del mal, poderoso en iniquidad, del cual el poder de Satán y las tinieblas y otros poderes enemigos del Señor Dios se derivan en exclusiva”. El tratado elabora una exhaustiva defensa teológica de la justicia y omnipotencia divina ante la presencia del mal en el mundo. En esta Teodicea dualista el cosmos es visto como el resultado y campo de batalla de dos principios opuestos el bien y el mal o la luz y las tinieblas. Entre sus numerosos y variados argumentos sobre la coexistencia de los principios del bien y del mal el tratado se refiere al dicho de Jesús en Mateo (7:17-18), “Todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producirlos buenos”.

El “Dualismo” tiene un uso diferente en los contextos filosóficos, históricos y religiosos que requiere cierta clarificación. El “dualismo” en sí mismo fue introducido en 1700 por Thomas Hyde para describir sistemas religiosos tales como el Maniqueísmo que concibe a Dios y al diablo como dos principios co-eternos. Siguiendo la innovación terminológica de Hyde, Christian Wolff introdujo el término en el discurso filosófico para definir sistemas filosóficos como el de Deckart que propone que la mente y la materia son dos substancias distintas. Consiguientemente, el término vino a ser usado para descripciones y discusiones filosóficas Cartesianas, el problema mente-cuerpo y las doctrinas de la trascendencia. En términos más generales, el término dualismo vino a ser aplicado también a los sistemas filosóficos que contenían importantes pares de opuestos como el de Platón, con sus dualidades entre el cuerpo mortal y el alma inmortal, o el mundo percibido por los sentidos y el mundo de la ideas eternas, comprendido por la mente; o la distinción Kantiana entre el mundo fenoménico y el nouménico. 

En el caso de la teología de las herejías dualistas del Cristianismo Medieval, por ejemplo, dado que tanto los Bogomilos como los Cátaros derivan el bien y el mal de dos principios opuestos, que son también vistos como causas de la creación del mundo y el hombre, ambos pertenecen a la tradición del dualismo religioso y han de ser distinguidos de las tradiciones religiosas que acentúan meramente el contraste entre el bien y el mal en tanto que opuestos morales o de aquellas de las relaciones entre pares binarios tradicionalmente relacionados de luz y tinieblas, vida y muerte, etc. Por otro lado, el enfoque del antagonismo fundamental y del conflicto cósmico irreductible entre los dos agentes sobrenaturales en el dualismo Bogomilo y Cátaro lo diferencia de las teologías binarias donde la interacción entre polaridades primarias o divinas puede ser no-antagónica y complementaria.

Entre los sistemas religiosos que enfatizan en varios grados lo que ha sido descrito como “clasificación simbólica dual” partiendo de la polaridad entre pares primarios y opuestos, algunos acentúan la naturaleza complementaria de algunos o la mayoría de estos, mientras otras tradiciones pueden dar prioridad a la noción de lucha y contrariedad entre opuestos.

Esta dicotomía se puede aplicar no sólo a los grandes sistemas religiosos como son el Zoroastrismo, Judaísmo, Cristianismo y varias tradiciones Gnósticas sino también a las cosmogonías de las culturas pre-literarias en Eurasia y Norteamérica en aquellos casos donde surge un segundo demiurgo, un demiurgo embaucador, que se mueve desde una posición de colaboración con el primer demiurgo a una de oposición activa contra él, esto es particularmente evidente cuando algunas de estas cosmogonías asocian un par divino de gemelos o hermanos con el proceso cosmogónico: en algunos casos son presentados actuando en relación complementaria aunque en otros hay una definida transición al dualismo, como cuando los gemelos son vistos en rivalidad y oposición (algunas veces manifestada en sus respectivas creaciones), uno de ellos siendo identificado como gemelo malo o embaucador (las mitologías de los gemelos divinos están frecuentemente relacionadas con el sistema de organización social dual de sus pueblos respectivos).

El núcleo del dualismo religioso normalmente está en la batalla cósmica  entre las fuerzas del bien y del mal exponiendo el curso de todas la colisiones que tienen lugar entre los dos principios, las diferentes versiones del dualismo religioso pueden ofrecer soluciones contrastadas al principal problema teológico de la realidad divina, la creación y el origen del mal. Dentro de los diferentes dualismos religiosos cabe distinguir tres líneas principales. La primera distingue el dualismo radical o absoluto del dualismo moderado o mitigado. Así es para el dualismo absoluto, tal como está desarrollado, por ejemplo, en el Zoroastrismo Medieval y en el Maniqueísmo, el bien y el mal, la luz y las tinieblas derivan de dos principios independientes co-eternos, irreductiblemente enfrentados eternamente. En el dualismo moderado o “monárquico”, representado, por ejemplo, por algunos de los sistemas Gnósticos clásicos como el Valentinismo, uno de los dos principios es visto como agente secundario que surge del otro principio el cual es reconocido como primera causa sublime.

La segunda línea de distinción concierne al marco temporal dentro del cual los dos principios funcionan en oposición mutua. En el dualismo dialéctico son vistos actuando eternamente en lo que a menudo es percibido como un proceso cíclico y repetitivo del tiempo. En el dualismo escatológico, con su foco en los eventos escatológicos y última purificación del mundo al final del tiempo histórico, el principio malo está destinado a ser derrotado en estos últimos tiempos y no es reconocido como agente eterno.

La tercera línea de distinción está relacionada con la actitud respecto al mundo físico y la materia. En el dualismo cósmico, tal como está ejemplificado en el Zoroastrismo, el mundo físico es tratado esencialmente como creación buena del principio bueno, o sea como Creación de Dios; aunque atacada por el mal, el pecado y la muerte, está destinado a llevar a cabo la destrucción final del agente malo. En cambio, el dualismo anti-cósmico equipara el mundo físico y la materia con el principio del mal y las tinieblas vistas como totalmente opuestas al mundo espiritual y la luz. El dualismo anti-cósmico es normalmente fuertemente anti-somático, relegando el cuerpo al mundo del mal de la materia y oponiéndolo al alma, esta última tiene su origen en el ámbito de la luz y el bien espiritual. El dualismo anti-cósmico alcanzó su encarnación más dramática y evocativa en los sistemas mitológicos de algunas escuelas Gnósticas donde el rechazo de un Dios-Creador(Demiurgo) y su universo asumen formas ocasionalmente drásticas.

El tipo Platónico de dualidad alma-cuerpo, tal como aparece en los diálogos Platónicos del Timeo y el Fedón, vino a influenciar importantes tradiciones Judías y Cristianas. Una oposición dualista espíritu-materia junto con un riguroso ascetismo fue cultivado en las tendencias esotéricas-iniciáticas del Orfismo y Pitagorismo en la antigüedad. La enseñanza Órfico-Pitagórica que explica el cuerpo físico como tumba del alma divina e inmortal es compartida en la religiosidad de tipo Gnóstico con su foco implícito en el rescate de la “chispa divina” en el hombre de la prisión del cuerpo donde quedó atrapada por el Demiurgo –una preocupación compartida por las herejías medievales Bogomila y Cátara.               
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domingo, 24 de noviembre de 2013

SINCRETISMO EN EL ESTE

SINCRETISMO EN EL ESTE
Con su abundancia de cultos y capacidad para asimilar y transmutar influencias forasteras los mundos religiosos del Kushan y roma tienen un gran parecido. Aunque poco se sabe acerca de la situación religiosa en Irán durante los Arsácidas, el imperio Parto fue lugar de encuentro de diversas tradiciones religiosas. En subdominios occidentales de la antigua Mesopotamia las tradiciones cultuales aún estaban activas; la comunidad Judía, particularmente influyente en Babilonia, era leal y apoyaba a los Partos, mientras que la parte oriental estuvo expuesta a influencias Hindúes y Budistas. El Cristianismo también penetró y se expandió en los ámbitos Partos, mientras que duró la política tolerante y sincrética de los Arsácidas hasta el final de su poder en el 226 d.C.

Al este de Partia, el imperio Kushan desarrolló una de las culturas más originales de Asia, famosa por su elaborada e ingeniosa síntesis de elementos culturales y religiosos Iranios, Indios y Greco-Romanos. El amplio panteón Kushan comprendía a Ahura-Mazda, Buda, y Heracles, mientras Mitra que estaba tomando amplios rasgos solares, era identificado con Apolo y Helios(1). Algunas formas tradicionales de culto Hindú como el culto a Shiva, prevalente en el noroeste de la India, también florecieron en Kushan, aunque ahora Shiva estaba asociado con el dios héroe Heracles o Dionisos. La fundación del imperio Kushan expuso el noroeste de la India a las influencias Iranias aunque eventualmente la religiosidad India comenzó a adquirir prominencia en el imperio, un proceso que se vio acelerado por una reforma radical del Budismo en el norte –el surgimiento del Budismo Mahayana.

De manera simultánea con el surgimiento del Cristianismo en el imperio Romano el dominio del Kushan fue testigo de la cristalización de la escuela Mahayana (Gran Vehículo) en el Budismo con su nuevo evangelio de salvación “más grande” y universal mediante la fe y el culto. En el Budismo Mahayana la salvación es inaugurada mediante los “Tres Cuerpos” del Buda universal: El Cuerpo de lo que Es (descrito como Cuerpo de la Ley, puro ser y fuente absoluta de todos los fenómenos), el Cuerpo de Felicidad o Gloria y finalmente el Cuerpo de Transformación o “Creación Mágica”, como es manifestado por una línea histórica de sucesivos Budas, siendo el Sakyamuni el buda histórico de la era presente. El Budismo Mahayana profesó el camino de los elevados “Seres de Iluminación”, los Bodhisattvas, dedicados a otorgar la iluminación y salvación a todos los seres vivientes siendo alabados como “la ayuda final del mundo” y “guías de los medios de salvación del mundo”. Los Bodhisattvas dieron lugar a una gran cantidad de Budas que fueron elaborados en las escrituras Mahayanas e iconografía. En el panteón Bodhisattva era particularmente honrada la figura de Avalokiteshvara, Señor de la Compasión, cuya encarnación en el Budismo Tibetano se da en su líder espiritual, el Dalai Lama, con su linaje de reencarnaciones Avalokiteshvara. Otro Bodhisattva importante fue Maitreya (El Amoroso), que era exaltado como el Buda futuro y con la difusión del Budismo en Asia su culto vino a adquirir dimensiones mesiánicas y milenaristas importantes.

En el primer milenio Cristian el Budismo Mahayana, con su vigoroso ethos misionero, se extendió a lo largo y ancho de Asia y vino a ser la forma prevalente de Budismo en China, el Tibet, Korea y Japón, donde dio lugar a nuevas e influyentes escuelas de pensamiento Budista. La gran expansión del Budismo Mahayana comenzó en el imperio Kushan, que vino a ser su baluarte durante el reinado de su gran patrón y propagador del Budhismo, Kanishka I (c. 110 a.C.), que emergió en la tradición Budista como una especie de segundo Asoka. Bajo el patrocinio de sucesivos gobernantes en Kushan el imperio sirvió como piedra fundamental para la introducción del Budismo en Asia Central y China. Aunque la reforma Mahayana del Budismo no quedo exenta de verse afectada por el clima sincretista de corrientes engendradas en el imperio Kushan y frontera Indo-Irania. Bajo el gobierno del Kushan la famosa escuela de arte en Gandhara, al sur del Hindu Kush, alcanzó su zenit. La escuela de Gandhara desarrolló un estilo artístico Greco-Budista con curiosos paralelos con el arte temprano Cristiano y elaboró por vez primera imágenes de Buda que nunca antes en el Budismo anterior a la reforma Mahayana habían sido descritas en forma humana. Además, se asume comúnmente que algunos de los temas religiosos en el Mahayana temprano referentes a la luz y salvación pueden muy bien estar relacionados con influencias Iranias y que el concepto del Buda a venir, Maitreya, está a menudo derivado de la tradición Zoroastriana del Saoshyant Salvador. Se ha también indicado que el tono mesiánico del culto a  Maitreya puede haber sido alumbrado por la asimilación de tradiciones de Mitra en el Budismo del norte durante su periodo formativo en el norte de la India y en el imperio Kushan(2).

Mientras que el Budismo Mahayana se expandía por la Gran Asia, la religión de los Misterios Greco-Oriental se expandía a lo largo de todo el Mediterráneo alcanzando su máxima popularidad e influencia. El Cristianismo también alcanzó una gran prominencia en el Imperio Romano y comenzó a expandirse hacia el este hasta Persia y Bactria. Hay que señalar algunos intrigantes paralelos entre el Budismo Mahayana y el Cristianismo temprano, incluyendo sus ramificaciones Gnósticas, los cuales han sido reconocidos aunque nunca satisfactoriamente discutidos ni explicados.

A pesar de la oposición política entre los mundos Persa y Romano, el proceso de intercambio religioso y fusión continúo sin parar, como es el caso de los cultos a dioses-Salvadores y el sincretismo Gnóstico en su expansión junto al Zoroastrismo, Judaísmo y Cristianismo. Los cultos mistéricos que competían con el Cristianismo por prestigio y supremacía en el Mundo Romano, promovieron dioses que “morían y resucitaban” como Attis, Adonis y Osiris. Quizá sea significativo que el culto que supuso un desafío mayor para el Cristianismo naciente estuviese centrado en el inconquistable e invencible Mitra, el cual representaba un desarrollo Romano del Indo-Iranio Mithra. Sin embargo, a diferencia del Mithra, Juez y Guardián de la Buena Creación Zoroastriana, Mitra surge como dios-Salvador mediante el acto divino central en la mitología del Mitraismo Romano –el sacrifico del toro, que derrama su “sangre eterna”.                    
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1.     (11)Un repaso amplio del complejo panteón Kushano, tomado de las monedas Kushanas, se puede encontrar en Rosenfield, “The Dynastic Art of the Kushans”, pp. 60-104, que es una buena guía para el carácter sincretista único de la civilización Kushana, tanto en el campo de la cultura como en el de la religión. Para una visión compleja de las tradiciones cultuales y religiosas en la Bractria Kushana hay una orientación general en Staviskii, “La Bactriane sous les Kushans”, pp. 195-231. Sobre el papel de Mitra en el panteón Kushano, ver D.W. MacDowel, “The Role of Mithra among the Deities of the Kushan Coinage”, en J. Hinnells, “Mithraic Studies”, vol. I,(Manchester, 1975), pp. 142-51; “Mithras´s Planetary Setting in the Coinage of the Great Kushans”, en Études mithriaques”, pp. 305-17; H. Humbach, “Mithra in the Kusana period” en Hinnells, “Mithraic Studies”, vol.1 pp. 135-42. Sobre la larga tradición de Mithra como protector divino de los soberanos del Kushan, ver V.G. Lukonin, “Drevnii i rannesrednovekovii Iran. Ocherki istorii kul´tury” (Moscow, 1987), p. 138. Sobre el problema de si las deidades Iranias en el panteón Kushano representan a dioses Zoroastrianos, pre-Zoroastrianos o Iranios, ver Rosenfield, “The Dynastic Art of the Kushans”, pp. 70; MacDowel, “The Role of Mithra hmong the Deities of the Kushan Coinage”, pp. 142; Humbach, “Mithra in the Kusana period”, pp. 136; Staviskii, “La Bactriane sous les Kushans”, pp. 195; para los argumentos de Rosenfield referentes a que las deidades del panteón de Kushan servían como compañeros divinos y ayudantes de la monarquía Kushana, ver “The Dynastic Art of the Kushans”, pp. 69-70.

2.     (12)Hay varias evaluaciones sobre el Budismo Mahayana, por ejemplo, E. Conze, “Buddhist Thought in India”(London, 1962), pp. 195-237; B. L. Suzuki, “Mahayana Buddhism”, 4ª ed. (London, 1981). Sobre el papel del reino de Kushan en la expansión del Budismo en Asia Central y China, ver, por ejemplo, B. Litvinskii, “Outline History of Buddhism in Central Asia”, en Gafurov, “Kushan Studies”, pp. 53-135 passim; L. S. Vasil´ev, “The Kushans and the Penetration of Buddhism into China”, en Gafurov, “Kushan Studies”, pp. 192-3; A.N. Zelinsky, “The Kushans and Mahayana”, en Gafurov, Kushan Studies, pp. 156-8; T.V. Grek, and N.V. D´yakonova, “The conception of dharmakaya in the fine arts(contribution to the problema of the development of the Mahayana dogmatics in the Kushan Empire), en Gafurov, “Kushan Studies”, pp. 146-8; en Staviskii, “La Bactriane sous les Kushans”, pp. 201-15; y M.T. Tardieu “La difusión du boudhisme Dans l´empir kouchan, l´Iran et la Chine, d´après  un Kephalaion manichéen inedit”, St. Ir., 17, 1988, pp. 153-82. La enseñanza de los Bodhisattvas también ha recibido amplio tratamiento en obras como H. Dayal, “The Bodhisativa Doctrine in Buddhist Sanskrit Literature”(London, 1932, con argumentos a favor de la influencia Zoroastriana sobre la doctrina Bodhisatma y el culto al sol en la India, p. 39. La influencia Irania en la enseñanza Bodhisattva también está propuesta en M.T. de Mallmann, “Introduction à étude d´Avalokiteçvara”(Paris, 1948); du Breuil, “A Study of Some Zoroastrian and Buddhist Eschatological Features”, p. 54. Para las influencias Iranias sobre la iconografía y nociones Budistas, ver J. Hackin, “Les Antiquités boudhiques de Bamiyan” (Paris and Brussels, 1928); Duchesne-Guillemin, “Religion”, pp. 168-9 (sobre los casos de sincretismo artítstico de Buda y Mazda, ver, B. Staviskii, “Buda-Mazda de Kara-tepe”, JLABS, 3/2, 1980, pp. 89-94.; M. M. Rhie, “Early Buddhist Art of China and Central Asia”, vol. 1(Leiden, 1999), p. 189). La influencia de la enseñanza Zoroastriana del Saoshyant sobre el surgimiento de la creencia en el Maitreya en el Budismo del norte es adelantada en M. Boyce, “Zoroastrians”, p. 84; Gnoli, “Shaoshyant” en Eliade, “Encyclopedia of Religion”, vol. 13, p. 68; la influencia Mitraíca sobre la figura del Maitreya es propuesta, por ejemplo, en A.M. Dani, “Mithraism and Maitreye” en “Études mithriaques”, pp. 91-9; E. Lamotte, “Histoire du boudhisme indien des origines à l´ère Saka”(Louvain, 1958), pp. 782.; J. Nattier, “The Meaning of the Maitreya Myth”, A Typological Analysis”, en A. Spongerg y H. Hardacre (eds), “Maitreye, the Future Buddha” (Cambridge, 1988), pp. 23-51; Duchesne-Guillemin, “Religion”, p. 169; Frye, “History of Ancient Iran”, p. 269. Para argumentos a favor de influencia religiosas Iranias sobre el Budista Tibetano “Bardo Thodol” , ver du Breuil, “A Study of Some Zoroastrian and Buddhist Eschatological Features”, pp. 58-61. Hay toda una amplia literatura sobre el sincretismo de la escuela de arte en Gandhara y diferentes conclusiones referentes a las fuentes de la influencia occidental en Gandhara que son reconocidas de manera variada como Romanas o Greco-Bactrianas. Para catálogos del arte de Gandhara, ver K.V. Trever, “Pamiatniki greko-baktri-iskogo iskusstva” (Leningrad, 1940); I. Lyons, “Gandharan Art in Pakistan”, intr. Catálogo descriptivo de H. Ingholt(New York, 1957); W. Zwalf, “A Catalogue of the Gandhara Sculpture in the British Museum”, 2 vols. (London, 1996). Para el desarrollo de los debates referentes a la evolución de la escuela de Gandhara y su pionera elaboración de la imagen de Buda, J. Marshall, “The Buddhist Art of Gandhara”(Cambridge, 1960); B. Staviskii, “Iskusstvo srednei Azii”(Moscow, 1974), pp. 72-112; G. A. Pugachenkova, “Iskusstvo Baktrii epokhi kushan”(Moscow, 1979); M. Bussagli, “L´arte del Gandhara”(Turin, 1984); F. Tissot, “Gandhara”(Paris, 1985); y la reciente contribución en R. Allchin et al(eds), “Gandharan Art in Context: East-West Exchanges at the Crossroads of Asia(New Delhi, 1997).    

sábado, 23 de noviembre de 2013

LUZ Y TINIEBLAS

EL PRÍNCIPE DE LUZ Y EL ÁNGEL DE LAS TINIEBLAS
La noción de un agente sobrenatural que representa las fuerzas del mal, pecado y desorden, que fue introducida en la época intertestamentaria, vino a estar asociada con la ambigua narrativa bíblica de la unión entre “los hijos de los dioses”, los “bnai ha-elohim”, y las “hijas de los hombres”(Gén. 6:2-4). En el texto bíblico los bnai ha-elohim descienden sobre “las hijas de los hombres” y su progenie fue una raza de gigantes, de “héroes antiguos, y hombres de renombre”. En el periodo intertestamentario la venida de los benai ha-elohim a la tierra fue vista como una caída desde el cielo y causa de la rebelión de los ángeles caídos que se corrompieron con “las hijas de los hombres” introduciendo el mal y pecado en este mundo. En la literatura apócrifa Judía, y particularmente en el pensamiento apocalíptico Judío, la rebelión y caída de los ángeles estuvo repetidas veces asignada al Príncipe del Mal, llamado de varias maneras Satán, Belial, o Mastema. En el relato apocalíptico de la caída de los “hijos de Dios” o los Vigilantes en la sección del Libro Etíope de Enoch (I Enoch), en el Libro de los Vigilantes, los ángeles rebeldes son identificados con las estrellas caídas y estaban liderados por dos arcángeles, Samyaza y Azazael, el último fue condenado como primera estrella que cayó del cielo.

Ahora bien, con todos los aparentes paralelos con la historia sagrada del Zoroastrismo, en los dramáticos relatos de lucha cósmica entre las fuerzas de la luz y las tinieblas en los Rollos del Mar Muerto no hay un desarrollo del dualismo religioso. El dualismo entre el Príncipe de la Luz y el Ángel de las Tinieblas. Aunque el esquema de Qumran de conflicto y oposición cósmicos estuvo ciertamente afectado por el modelo del dualismo Zoroastriano, la doctrina del dominio de Belial –la noción que Belial preside sobre este mundo- es reminiscente del mito básico Zurvanita del reinado finito de Ahriman sobre el mundo. Se ha intentado asociar el Belial de Qumran con el Ahriman del Zurvanismo pero, a parte de los obvios paralelos, los mitos de los señores de “La Tinieblas” Qumranita y Zurvanita fueron formulados basados en diferentes líneas(1). El Zurvanita Ahriman obtuvo el dominio finito sobre el mundo violando la voluntad y el propósito sacrificial de su Padre primordial y le fue dado un “vestido oscuro-ceniza” de arrogancia y autodestrucción como parte de un “acuerdo” con Zurvan, mientras que el Belial Qumranita controlaba el mundo de acuerdo con los inescrutables designios de Dios y mediante su poder natural mediante la corrupción hasta el momento de la inquisición final. El Príncipe de la Luz Qumranita, a menudo visto como defensor de los “hijos de la justicia” contra el reino de Belial (Rollo de la Guerra, 13:10), es a menudo identificado con el arcángel Miguel, que vino a ser elevado en la época pos-exílica como “archistrategos” (comandante) de las huestes, y sancionador de los ángeles caídos y protector celestial de Israel. De acuerdo con la antigua tradición que las guerras de las naciones estaban correlacionadas con las guerras de las “huestes celestiales en el cielo” (Is. 24:21-22), el Libro de Daniel revela a Miguel como el patrón angélico de Israel como rival del príncipe-ángel de Persia y Grecia y se esperaba surgiría como liberador de Israel en el conflicto del fin de los tiempos (12:1). Según el Rollo de la Guerra de Qumran (17:7), con la venida de la era final y la “luz eterna”, el dominio de Miguel surgiría entre los ángeles e Israel sería exaltado “entre toda carne”. 
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1.     Paralelos entre los mitos Zurvanita y Qumranita, incluyendo el tema de la predestinación, son discutidos en Duchesne-Guillemi, “The Western Response to Zoroaster”, pp. 92-4; idem, “Le Zervanisme et les manuscrits de la Mer Morte”. Argumentos a favor de la influencia Zurvanita sobre Qumran son presentados en H. Michaud, “Un mythe zervanite Dans un des manuscrits de Qumran”, VT, 5(1955), pp. 137-47; D. Dimant, “Qumran Sectarian Literature”, en M.E. Stone (ed.), “Jewish Writings of the Second Temple Period”(Philaelphia, 1984), pp. 538, 546; Boyce, “A History of Zoroastrianism”, vol. 3, pp. 422-5(argumenta que la enseñanza de los Dos Espíritus es al menos parcialmente de inspiración Zurvanita.