miércoles, 11 de febrero de 2009

NABUCODONOSOR

NABUCODONOSOR
A lo largo de los muchos trabajos que se han hecho, donde Nabucodonosor es mencionado, uno puede sacar conclusiones acerca del que Nabucodonosor significaba para los autores de estos libros y para las culturas que sus relatos reflejan. Pero lo que más me gustaría es tratar sobre las influencias que se realizaron sobre los autores de los libros del Antiguo Testamento donde se menciona a Nabucodonosor o que se refieren indirectamente a este rey. Escribieron basándose en un amplio cuerpo de tradición tanto escrita como oral, o sus relatos reflejan el impacto de lo que se podría llamar elementos "intrusos" en su cultura?

Tom B. Jones, refiriéndose a Alejandro Magno, hizo la siguiente observación:

"Hay tres Alejandros: el Alejandro legendario, el Alejandro histórico, y el Alejandro real. El primero nació en las mentes de los hombres pronto después de su muerte, y todavía vive en el Este como Iskander. Ha sido muchas cosas: un santo y un diablo, un defensor de la civilización y un bárbaro, un perfecto caballero y un perfecto libertino. El Alejandro histórico está muerto, pero es resucitado frecuentemente en las páginas de las historias y biografías que lo moldean a la imagen de lo que admira cada particular; en una época puede ser "más grande que Napoleón", y en la otra puede ser el hombre que por primera vez soñó con "un mundo unido". El verdadero Alejandro murió en Babilonia aproximadamente el 13 de Junio del 323 a.C. Sabemos un poco de lo que hizo, pero nunca sabremos lo que pensaba o cómo era. El verdadero Alejando se marchó para siempre". (Jones 1966, 283).

Si nuestra intención es examinar el tratamiento de una figura culturalmente, entonces podríamos, con las modificaciones necesarias de tiempo y lugar, sustituir el año 562 a.C. por el 323 a.C., y el nombre de Nabucodonosor II por el de Alejandro el Grande de acuerdo con la nota de Jones. Incluso si consideramos las inscripciones Babilonias del siglo sexto a.C. como fórmulas tanto en estructura como en contenido, estas, no obstante, nos ofrecen algunos detalles respecto a las actividades del rey. En adición las tabletas encontradas que se refieren a contratos no solo establecen la duración de su reinado sino que ofrecen datos de la vida diaria en un número de ciudades y territorios bajo su mando. El reinado de Nabucodonosor marca el comienzo de una expansión significante y sin precedentes. Babilonia alcanzó la cumbre en tanto que poder político durante su reinado, y el imperio Babilonio vino a incluir el mismo territorio que el imperio Asirio. Pero a pesar de lo que sobrevive nuestro conocimiento del Nabucodonosor histórico es deficiente. La crónica Babilonia que normalmente ofrecía un Relato anual de las campañas del rey, está incompleta. Las actividades constructoras de Nabucodonosor parecen haber sido su principal preocupación, el énfasis sobre la expansión de la autoridad Babilonia mediante las conquistas sirve para fortalecer la imagen de Nabucodonosor como rey responsable del imperio Neo-Babilonio.

La caracterización de Nabucodonosor en los libros del Antiguo Testamento, en particular en 2 Reyes, Jeremías, y Daniel, representan la cultura afectada por las conquistas Babilonias. Estos libros nos ofrecen perspectivas diferentes acerca del "rey de Babilonia" responsable de la conquista de Judá y de la deportación de los Judíos a Babilonia. En el libro de Daniel el nombre de Nabucodonosor aparece a lo largo de toda la obra. Pero Dougherty, von Soden, y otros señalaron hace décadas que la narrativa en Daniel a los eventos en el reinado de Nabónido, el último rey del periodo Neo-Babilonio. Aunque los problemas asociados con el ascenso al poder de Nabónido están fuera del alcance de este trabajo, pocos argumentarán que los eventos del reinado de Nabónido no fueron usados por el autor del libro de Daniel para resaltar la imagen del legendario Nabucodonosor. Aunque el nombre de Nabónido aparece sólo una vez en los escritos de los autores Hebreos, sabemos por las fuentes cuneiformes que él, como Nabucodonosor, realizaron campañas fuera de Babilonia y reconstruyeron y fortificaron templos y ciudades en el sur de Mesopotamia (Sack 1997).

Aunque estuvo ausente diez años de Babilonia, durante los cuales su hijo, Belshazar, gobernó el reino en lugar de su padre. Así pues, desde la conquista de Judá, la captura de la ciudad de Jerusalem, el desmantelamiento del templo de Salomón y la deportación de los cautivos que fueron hechos a no ser olvidados jamás, el escritor Hebreo pudo retratar al autor de tan horribles acciones de tal manera como, no sólo para enfatizar la destrucción y maldad, sino también para demostrar que el poder aparente de Nabucodonosor era meramente el resultado de que él era usado como herramienta en la enseñanza de una lección. "En el proceso, el escritor Hebreo usó material histórico asociado con Nabónido, no porque estuviera confundido sino porque Nabónido aparecía en sus fuentes de manera tal que encajaba en la situación referente a Nabucodonosor que estaba describiendo (Sack 1991:99). No obstante, tenía un conocimiento de la historia en el periodo post-exílico, representó a este carácter como creía que debía ser representado en orden a cumplir el propósito de un tratado didáctico." "Partiendo del folklore y la historia, su deseo era crear una figura cuyos atributos pudiesen ser aplicados a cualquier monarca en el futuro que se atreviese a emular al arquitecto de la cautividad en Babilonia" (Sack 1991:100).

Entre los mejores ejemplos de caracterizaciones cuentan los relatos del sueño que tuvo Nabucodonosor y, especialmente, es establecimiento de una imagen la cual, según afirmaron posteriormente los Persas, representaba a un dios que nadie había visto en el país anteriormente (Pritchard 1966: 313-14). Nabónido reparó los templos de Sin y restauró su imagen, como nos dice en sus inscripciones (Sacks 1997:457). Pero el relato en Daniel nos recuerda la narrativa en Génesis (40-41) cuando José interpreta los sueños del faraón; están caracterizados por motivos similares virtuales heredados de la literatura Sapiencial. Los dos relatos tienes propósitos similares –magnificar al Dios del Cielo sobre las deidades paganas, y pintar un cuadro negativo del faraón y Nabucodonosor a la vez que exalta la sagacidad y conocimiento del sabio judío (Sacks 1991:102). Historia y folklore estaban en armonía; solamente el nombre del individuo asociado con la historia fue cambiado.

Si ponemos atención a 2 Reyes, y especialmente Jeremías, encontramos que las narrativas son considerablemente diferentes. La locura de Nabucodonosor no se ve por ningún lado; ni tampoco los intérpretes de sueños, ni tampoco la imagen extraña a los Babilonios. En su lugar, leemos eventos anteriores y posteriores a la invasión de Judá, del establecimiento de Zedekias en el trono del reino y, finalmente, del posterior regreso del ejército de Nabucodonosor y la captura de Jerusalem. Sabemos que el "rey de Babilonia" capturó un número de ciudades de camino a Jarusalem. "Esas ciudades de Judea no fueron destruidas sino tratadas con respeto en un intento deliberado de debilitar la determinación de los defensores de Jerusalem" (Grayson 1992:765). Como resultado, debido al tratamiento de esas ciudades, Jeremías animó a su ciudad a que se rindiese. No tuvo éxito, no obstante, y Jerusalem cayó ante los Babilonios. Sin embargo, los capítulos de Jeremías que preceden al relato de la caída de Jerusalem están repletos de referencias tanto a los territorios que Nabucodonosor subyugó y, específicamente, a la ciudad de Babilonia misma. Las inscripciones cuneiformes contemporáneas de Nabucodonosor detallan sus amplios proyectos de construcciones en su capital. Las posteriores fuentes Griegas (incluyendo a Herodoto y Diodoro de Sicilia) "mitologizaron" sus construcciones de manera a representar algo irreal o fantástico, en el ámbito de los sobrehumano" (Sack 1991:75). Sin embargo, la Babilonia de Jeremías es mucho más un símbolo de poder y conquista que cualquier otra cosa, lo que suscita la pregunta de qué tipo impacto el "imperio" de los Babilonios tuvo sobre sus súbditos, incluidos los Judíos. Representaba algo único la campaña y sus consecuencias de Nabucodonosor II en el occidente del creciente fértil, o eran simplemente otra manifestación de una política "imperial" que anticipaba la caída de Jerusalem en el 587/586 a.C.? Después de todo, Judá había sido invadida y Jerusalem sitiada por el rey Asirio Sanaquerib un siglo antes.

Hace tres décadas, en el primer volumen de sus tres volúmenes sobre un estudio de las inscripciones reales Babilonias, Paul Richard Berger puso sobre la mesa la cuestión e la influencia que los Babilonios podría haber ejercido sobre los pueblos sometidos en los países conquistados (Berger 1973:96). Recientemente, David Stephen Vanderhooft ha ampliado substancialmente la investigación de Berger y él mismo ha publicado un detallado análisis de las fuentes cuneiformes tanto del texto bíblico como del siglo VI a.C. (Vanderhooft 1999). Si entiendo su posición correctamente, la evidencia actual no nos permite concluir que la política administrativa o imperial Babilonia simplemente involucraba una "trasferencia de poder de Ninive a Babilonia". Más bien, el reinado de Nabucodonosor representa algo diferente, o sea, un "programa imperial diseñado por Nabucodonosor", que, en las inscripciones reales, puede ser detectado como "rasgos de un periodo con una visión del mundo Neo Babilonia relativamente coherente"; al contrario de los Asirios, trató de adaptar las concepciones tradicionalmente Babilonias del papel del rey a las nuevas realidades del imperio" (Vanderhooft 1999:90). Pero todo esto no parece correcto. Primero, como el mismo Vanderhooft admite, fuentes tales como las inscripciones de Etemenanki contienen referencias al personal que lleva títulos sujetos a interpretaciones diferentes de acuerdo al contexto y los periodos de tiempo con los cuales están asociados. Consecuentemente, la presencia de términos tales como "sakkanaku" y "pihatu", desde mucho tiempo asociados con las tácticas administrativas Asirias, en las fuentes del reino de Nabucodonosor, sugieren un continuo uso de esos métodos en el periodo Neo-Babilonio más bien que una discontinuidad con el pasado. Segundo, aunque los estudiosos tales como Joannès han sugerido que algunos aspectos de la administración provincial Asiria son "muy raros" en las fuentes acerca de Nabucodonosor (Joannes 1994:21-22), uno puede preguntar legítimamente: son raros porque son usados raramente, o son raros sólo porque nuestro conocimiento actual no nos permite concluir de otra manera? Pero pueden haber otras conclusiones.

Me he referido arriba al reinado de Nabónido en asociación con los contenidos del libro de Daniel. Si echamos un vistazo a lo que Nabónido nos dice que hizo en Babilonia, entonces podemos centrarnos en la ciudad de Uruk. Sabemos que le gustaba enfatizar su "ascendencia" Asiria y Babilonia. Describe su "anticuario" e incluso interés Acadio (ilustrado por sus excavaciones en Uruk) como evidencia de respeto hacia sus predecesores y de la continuidad en su reinado con el pasado (Sack 1997:458). También parece que permitió a las burocracias de los principales templos como los de Eanna en Uruk funcionar como lo hacían con anterioridad a su ascensión al trono. Aunque San Nicolò, Frame, y otros han debatido el tema de la posible "reorganización" o "intervención" de Nabónido en los asuntos de Eanna (Frame 1991:65), hay poca evidencia de que algo "nuevo" tuviese lugar. San Nicolò señaló hace algunas décadas que los documentos administrativos del templo hacen clara mención de oficiales tales como los "sa res sarri bel piqitti Eanna"; concluye que no sólo esos oficiales representaban un intento para aumentar el control real sobre los asuntos del templo sino que también esta "política" vino a ser un rasgo de los administradores de templos Aqueménidas (San Nicolò 1941:18). Además, Frame, cuando discute la supuesta "reorganización de los oficios en el templo de Eanna y el nombramiento de nuevos funcionarios" (Frame 1991:65), cita un texto previo no publicado en el Seminario Teológico de Princeton (nº2097) en el cual, afirma, "vemos la primera aparición del título (y presumiblemente la postura oficial) "sa res sarri bel piqitti Eanna" (funcionario real y supervisor de Eanna) a comienzos del reinado de Nabónido (Frame 1991:65). Esta "nueva posición", concluye, era sólo una de "un número de reformas administrativas o cambios que involucraban al templo de Eanna en Uruk" (1991:79) de las que Nabónido era responsable.

Es verdad que los textos publicados previamente en el periodo Neo-Babilonio sugieren la ausencia de este "funcionario" anterior al 555 a.C. Pero el que ejercía esta supuesta "nueva posición", un cierto "Nabû-sarra-usur", está atestiguado en los documentos de Eanna tan pronto como el año 33 del reinado de Nabucodonosor, cuando aparece llevando el título "sa res sarri". Adicionalmente, ha sido recientemente publicado (Sack 1995:431) que evidencia del templo de Eanna (contenida en textos de la colección del mismo Seminario Teológico de Princeton aún no publicados) muestra claramente que el título de este funcionario no apareció por primera vez en el reinado de Nabónido; el texto nº74 muestra claramente que este estaba bien establecido tan pronto como en el año VIII de Nabucodonosor. Los dos funcionarios existían uno al lado del otro. De todas formas, la intervención real o el control de los asuntos del templo era un hecho establecido mucho antes que Nabónido fuese rey. En este sentido Nabónido no era diferente de sus predecesores a la hora de "consolidar y extender su autoridad…. En conformidad con el respeto de los Neo-Babilonios por el pasado y con un deseo de conectarse él mismo con los primeros reyes de Babilonia" (Frame 1991:79). Es más, Nabónido, Neriglissar, y Nabucodonosor pueden haber actuado de acuerdo con una tradición que se remontaba al menos al periodo Neo-Asirio (Sack 1995:425; 1994:1; 1994:16)

Si le damos al reloj hacia delante y examinamos Babilonia y el Levante durante el periodo Seleucida podemos tratar la cuestión del impacto que la conquista Macedonia tuvo en la misma área geográfica. Plutarco, un macedonio, escribió cinco siglos después de la muerte de Alejandro Magno, atacó la noción que Alejandro detestaba todo lo que fuera Persa (incluida la administración provincial) y por ello acabó con ello (Bailkey 1995:298). Amelie Kuhrt, al tratar con el impacto que el helenismo tuvo en el este, dijo que "la conquista de Alejandro en términos Babilonios no fue una gran interrupción", no hubo "un cambio inmediato o repentino en lo que a política, cultura, o religión se refiere" (Kuhrt 1987:49-50).

Si examinamos, entre otras cosas, la cuestión de la naturaleza del imperio creado por Ciro II y Darío I, a parte de su tamaño, era verdaderamente un imperio Persa o un imperio gobernado por Persas? La misma pregunta se puede formular respecto al imperio de Nabucodonosor II. Era éste un imperio Babilonio o un imperio gobernando por los Babilonios? La expansión fuera de Babilonia que tuvo lugar en la primera mitad del siglo sexto a.C. no tenía precedentes. Las tensiones entre Asiria y Babilonia, culminaron en la revuelta de Nabopolassar y en el establecimiento de una dinastía que gobernaba desde Babilonia, que conquistó Judá, destruyó Jerusalem, y deportó a los cautivos a Babilonia. Estos eventos no significan que los Babilonios no fueron influenciados por sus predecesores Asirios (Brinkman 1984:13-34).

La evidencia disponible no garantiza la conclusión que el imperio Neo Babilonio representaba una ruptura, sea en términos administrativos o en términos de conquista, con el pasado Asirio. Como señala Grayson, la imagen de Nabucodonosor II en sus propias inscripciones reales es la de un rey piadoso que era, sin embargo, un "vigoroso guerrero" (Grayson 1992:767). Así, los contenidos del libro de Jeremías (que como el libro de Daniel, aparecieron en su forma final mucho después del periodo exílico; Millar 1987:767) representan a al Nabucodonosor histórico como un monarca responsable de la conquista de Judá y a la ciudad de Babilonia como el "símbolo" de conquista que, tarde o temprano, sufriría el mismo destino. A partir de ahí, el escritor Hebreo podía subir el siguiente escalón y desarrollar una caracterización que ya no armonizaba con la exactitud histórica y podía, por lo tanto, ser aplicado a cualquier monarca en cualquier momento (Sack 1991:103). La tardía "Cronología Arábica de las Naciones Antiguas" de Albiruni, mucho más preocupada con la exactitud histórica, concluía que

"Nabucodonosor vino a Jerusalem unos cuatrocientos cuarenta y cinco años antes de la muerte de Juan; y la segunda destrucción fue la obra de los reyes Griegos Vespasiano y Tito. Pero parece que la gente de Jerusalem llamaban a todos los que destruían su ciudad Nabucodonosor." (Albiruni 1879:297)

Esta claro que tanto la destrucción de Jerusalem como la deportación a Babilonia era algo difícil de tragar. Por ello, los Judíos adjudicaron elementos puramente folklóricos para varios propósitos en tiempos diferentes, elementos que hacían posible que la figura histórica verdadera se perdiera en un cuadro que trataba de conservar la memoria de la cautividad en Babilonia.

La historia se convirtió en mito-historia; las caracterizaciones no conocían límites de tiempo o espacio y eran aplicables a todos los periodos de la historia.

No es bueno derivar conclusiones del material fuente como si éste fuera el todo. La imagen de Nabucodonosor como rey cuyo lugar de residencia estaba con "las bestias del campo" o con la apariencia de alguien que había estado mucho tiempo en prisión puede no tener nada que ver con la tradición. La combinación de tradiciones relacionadas con Nabucodonosor y Nabónido pueden no depender simplemente de las pocos trozos de información que sobreviven. Sin duda había mucha más en tiempos anteriores (probablemente escrita en Arameo) de la que nada conocemos hoy. Hay, pues, que tener cuidado con ser demasiado específico cuando sólo están justificadas conclusiones generales (en algunos casos) basadas en similitudes encontradas en las fuentes.

También parece que la oposición a la sucesión de un cierto número de monarcas surgió aparentemente en varias épocas y, así, la presencia de un oficial tal como el "funcionario real y supervisor de Eanna" en los documentos administrativos del templo no ha de sorprendernos. No obstante, no hay que descartar la posibilidad que motivos folklóricos hubiesen sido adjudicados a Nabucodonosor mucho antes de los libros de Daniel y Jeremías, y bastante apartados de Nabónido. El libro de Jeremías puede representar la simple adjudicación de elementos folklóricos tradicionales a Nabucodonosor y Babilonia que no tenían conexión alguna con la política administrativa o imperial Babilonia. Esperemos que futura búsqueda y descubrimientos provean una comprensión más completa de las fuentes ya conocidas y las relaciones culturales que pueden haber existido e influenciado sus contenidos.

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