martes, 2 de diciembre de 2008

LAS RELIGIONES DE ISRAEL

LAS RELIGIONES DE ISRAEL
Representando tanto la religión institucional como la no institucional a lo largo de la historia de la monarquía Israelita, los profetas y sus profecías tuvieron un profundo efecto en la vida religiosa. Jueces 4:9 puede sugerir que esta idea ocurrió muy temprano en la historia de Israel. El punto de vista que la voluntad divina controlaba en cierta medida los eventos humanos se encontraban fuera de Israel. Historias acerca de los primeros profetas mánticos incluían la de Natán, quien podría haber servido de modelo para definir las expectativas respecto a profetas posteriores. En otras partes de los libros históricos, las actividades proféticas podías afectar a toda la sociedad en Israel. Elías y Eliseo fueron profetas de principios del siglo nueve a.C., profetas cuya obra está escrita en textos que van desde 1 Reyes 18 hasta 2 Reyes 13. Aunque Elías es retratado como un hombre solitario, Eliseo tenía un grupo de seguidores en Gilgal (2 Reyes 4:38; 5:22; 6:1). También vivió durante un tiempo en Dotan (6:13) y en el Monte Carmelo (2 Reyes 4:25). Los profetas podían liderar celebraciones e iniciar sacrificios un día especial (2 Reyes 4:23; 1 Samuel 16:2-5). Usaban la música para alcanzar el éxtasis (1 Samuel 10:5; 2 Reyes 3:15; 1 Crónicas 25:1). Otros podían invocar el nombre del dios, bailar, y herirse ellos mismos desnudos o vestidos. Podían curar y proveer comida (1 Reyes 17:9-16); maldecir a los enemigos (2 Reyes 2:23-24), controlar los fenómenos naturales (1 Samuel 12:18), e interceder (1 Samuel 7:5). Podían dirigirse a los reyes pero su influencia in las políticas nacionales no parece haber sido decisiva. En el siglo noveno 1 Reyes 18:20-40 describe la famosa historia de Elías contra los profetas de Baal. La Primera de Reyes 18:13 y 22:6 sugiere que podría haber unos cientos de profetas de Yahvé aparte de Elías. Zevit comprende correctamente a los profetas (los llama “profetas-sacerdotes”) de Ashera (1 Reyes 18:19) como originales al texto. Por lo tanto también estaban presentes en la confrontación con Elías. A la luz de la evidencia que ofrecen las inscripciones sugiriendo que algunos crían que Yahvé tenía una consorte, los profetas de Ashera podrían haber esperado a ver cual era el resultado de la prueba para ver cual deidad era servida por la diosa. No obstante, no hay indicación en los textos Bíblicos que Elías tolerase a Ashera. Más bien, su batalla era contra la deidad nacional importada de Tiro, Baal.

Aunque los libros proféticos y las pericopas individuales en estos son muy discutidas en lo que a la fecha se refiere, se está generalmente de acuerdo que esos textos, especialmente en sus polémicas, reflejan prácticas conocidas de cierta gente en cierta época en el antiguo Israel. En los libros proféticos, los profetas reciben visiones (Isa. 6), realizan actos simbólicos y mágicos (Isa. 20:1-6), anuncian la muerte a los que se les oponen (Jer. 28:16-17), predicen el futuro (Isa. 41:21-29), y son perseguidos (Jer. 20:1-2), etc. Los textos proféticos especialmente, pero también otras fuentes bíblicas, incluyen muchos artículos, gente, y prácticas que reflejan la diversidad de creencias religiosas en el antiguo Israel. Oeas fue escrito para el reino del norte de Israel a mediados del siglo octavo a.C. Había mucha confusión en el norte respecto a Yahvé. Quizás Yahvé era una manifestación de Baal en tanto que deidad nacional distinguida de los baales locales. Las ofrendas eran realizadas ciertos días y los oficiantes invocaban a una deidad en particular (Oseas 2:13-17 [Hebreos 15-19]). Al invocar el nombre se determinaba el recipiente de la ofrenda. Las designaciones “mi baal” y los “días del baalim” sugieren festivales de Baal en los cuales su nombre era proclamado. El profeta acusaba Israel, por ejemplo, Oseas 4:10-14, sobre la actividad sexual que no aumentaba sus hijos. Los hombres participaban junto a hembras oficiantes. Las mujeres funcionaban como prostitutas. La diferencia entre la “zonâ” y el “qedesa”, dos actividades de las participantes femeninas no está clara.

Las imágenes de becerros eran una preocupación de Oseas. En Oseas 8:4-6, las imágenes “asabbîm”, especialmente las imágenes del becerro, estaban hechas de oro y plata. En Oseas 10:5-8 la deidad en Bet Aven estaba conectada con la imagen de un becerro adorada en Samaria. La partida de la imagen del becerro de oro como un tributo del vasallo a Asiria fue una alegría para los sacerdotes aunque llorada por el pueblo que temía la partida de su protector. Bet Aven, localizada cerca de Betel, podría significar sea Casa de la Fuerza o Casa de la Iniquidad. Oseas 13:1-2 relata la culpa de Efraín, o sea, del reino del norte de Israel que adoraba a otros dioses. La referencia a la muerte por cuenta de Baal se refiere al incidente durante la travesía del desierto de Israel en Baal Peor, aunque puede que contenga también memorias del mito de Baal en Ugarit. Baal en imagen de plata y otras figuras talladas o inscripciones dedicatorias descritas en Oseas 13. Besar al becerro era signo de adoración, igual que lo eran los sacrificios humanos.

Amos también trata con las diversas prácticas religiosas del reino del norte de Israel a mitad del siglo octavo a.C.. En Amos 2:7b-8 describe una situación de altares múltiples para varias deidades. En cada altar una mujer estaba disponible para realizar el sexo con todo el que visitaba, tanto padres como hijos. Estas actividades estaban permitidas y consideradas beneficiosas por los participantes. En Amos 5:26 las deidades astrales son mencionadas como “la estrella de tus dioses”.

Amos 6:3-7 tienen lugar entre dos discursos acerca de una derrota militar y destrucción. El festival descrito aquí como un “marzeah” que puede haber sido designado para desviar esta derrota con un quórum de diez hombres (vv.9-10) reclinados, comiendo, cantando, tocando la lira, bebiendo vino, y ungiéndose ellos mismos con aceite. Aunque el término “marzeah” no tiene lugar en este texto, todos los eventos descritos encajan bien en el contexto de un festival “marzeah”. Mark Smith (2003, 170) argumenta que el “marzeah” no es condenado, sólo su uso para explotar a los pobres: Ver Jeremías 16:5-9.

Miqueas escribe una década o dos más tarde que Amos en el siglo ocho a.C. Aunque centrándose en el reino del Sur, Judá, Miqueas 1:6-7 se dirige al reino del norte. El culto en la ciudad de Samaria incluía: pesilim o imágenes esculpidas; ´etnan zona o “honorarios para las prostitutas”, quizás de comida cocinada; y ´asabbîm o pequeñas imágenes portátiles de deidades guardianas que podían acompañar a la gente en la batalla o en los días de festival. En Miqueas 5:10-14 [Heb. 9-13], el profeta habla de un tiempo futuro cuando la gente de Dios no tendrá hechicería, imágenes, y palos de Ashera en quien confiar. Miqueas 6:6-7, junto con Ezequiel 16:20-21, 36; 23:37-39, indica la vigente práctica de sacrificios de niños en Israel, com el Salmo 106:37 sugiere era practicado antes de la monarquía. Isaías menciona tradiciones contemporáneas con Miqueas pero también reflejando prácticas posteriores. Por ejemplo, tenemos lo que puede ser descrito como danza y sonido de flauta durante una procesión de noche, y el acto de encender un fuego en un tofet o pozo con fuego (Isa. 30:27-33). Podría esto estar relacionado con deidades ctónicas (del mundo subterráneo)? Plutarco menciona las ofrendas que realizaban los Cartagineses de niños a Cronos con la música de flautas y tambores para que no se oyeran los gritos. Muchos encuentran sacrificios humanos en esta descripción. Sin embargo, una atenta lectura del texto no muestra una mención explícita de ningún sacrificio. Isaías 28:15 y 18 puede sugerir una ceremonia para la protección contra la muerte debida a la invasión Asiria en el 722 a.C. Si es así, los términos Mentira y Engaño (Kazab y séqer), harían referencia a deidades del mundo subterráneo. Jeremías 19:4-6 describe como pasaban a sus hijos por el fuego, el cambio de nombre del Valle de Ben Hinom por el de Valle de la Matanza, y el derrame de sangre inocente. Jeremías 32:35 identifica el mismo acto de “pasar” a los hijos e hijas por el fuego a Moloc en el Valle Ben Hinom. La negación de Yahvé (19:5; 32:35) de haber ordenado quemar ofrendas o sacrificios de niños en los bamot sugiere que algunos creían que quería esto. Además, Ezequiel 20:25-26 sugiere que Yahvé dio esta ley. Este texto es a menudo presentado como una tradición alternativa acerca de Israel en el desierto en el cual Dios ordenó a su pueblo sacrificar sus primogénitos. Sin embargo, las tradiciones que existían en tiempos de Ezequiel sugieren que el mandamiento de ofrecer primogénitos, que fue dado en Egipto (Éxodo 13:1-2), fue ajustado en el Sinaí y redefinido como la dedicación de los Levitas para el servicio del Señor (Num. 3:44-45).

Más referencias a la ofrenda de niños tienen lugar en Ezequiel 20:28-31; 23:37-39. Zevit cree que los niños ya estaban muertos y que el ritual del fuego es funerario. Arguye que esto era realizado por los de Sefarvaim en 2 Reyes 17:31. Aquellos enterrados en los tofets (santuarios de piedra) en Cartago y en otros lugares eran infantes prematuros, nacidos muertos, y muy jóvenes. No obstante, la evidencia osteológica así como las implicaciones del tipo del tipo de enterramiento sugiere sacrificios de niños. Los sacrificios humaos parecen haber existido en Fenicia e Israel al menos hasta mediados del primer milenio A.C.

Jardines eran dedicados a las deidades (Isa. 1:29) como en Egipto y Mesopotamia. En el verano las mujeres plantaban los jardines Fenicios de Adonis que representaban el poder de la fertilidad (Isa. 17:10-11). Esto estaba conectado con el dios Griego Adonis, cuyo nombre deriva del Semítico Occidental ´adon(i)”(mi) señor”. Adonis representaba a Eshmun, Reshep, y Melqart en Fenicio, y Baal, Baal Hamon, Baal Shamen, y Eshmun en Púnico. El epíteto de Adonis era n´mn, “el complaciente”, como en Isaías. Era adorado en los techos y era común en los ritos Semíticos Occidentales. También era la pareja de la diosa de Biblos.

El simbolismo de los jardines de Adonis en el Mediterráneo y su conexión con la esterilidad está atestiguado en los tiempos de la Roma Clásica, y puede ser sugerido tan pronto como el mismo texto de Isaías. En la primera mitad del primer milenio d.C. tanto Orígenes como Jerónimo se refirieron a Adonis como el amante de Venus que era llorado en verano, en Junio y Julio. Lo identificaban con el Tamuz de Ezequiel 8:14, y señalaban que el ritual tenía lugar en un bosquecillo en Belén. También mencionaban la celebración de la resurrección de este dios y conectaban todo esto con la vegetación. Interesante, estos primeros escritores Cristianos no hacen eferencia a ninguna influencia de la creencia en la resurrección que viniese del Cristianismo. En el segundo siglo d.C. el escritor Luciano (La Diosa de Siria) observó los ritos de Adonis en Biblos donde era llorado todo un día (porque lo mató un jabalí) y después, al día siguiente era proclamado como viviente, puesto en el número de los dioses. Las mujeres se rapaban la cabeza, y las que no lo hicieran habían de prostituirse durante un día a los extranjeros y ofrecer la ganancia a Afrodita. Luciano sugiere que el Egipcio Osiris, en lugar de Adonis, estaba detrás de esos ritos. De hecho, el mito de Dumuzi estaba detrás de todos estos, un mito donde la deidad desciende al mundo subterráneo y regresa con el ciclo anual de la vegetación. Mettinger argumenta (The Riddle of Resurrection) que este mito ya era conocido en el siglo trece a.C. en Ugarit pero con Baal como protagonista.

Varios tipos de imágenes eran adoradas en los jardines y otros sitios (Isa. 2:6-11). La gente se postraba ante imágenes de plata, oro, y otros materiales Isaías 2:6 asocia a los agoreros con el Este. La gente buscaba especialistas en necromancia para predecir el futuro (Isa. 8:19-20; 28:14). Isaías 14 representa elementos mitopoéticos que pueden que puede ya se encontraban en la mitología de Ugarit. Isaías 28:7-22 describe retóricamente el acto de realizar una alianza con el mundo subterráneo (de las tinieblas). El texto quizás trate con el cierre de los “altos” (bamot) a carago de Ezequías y su uso como medio de acceso a los oráculos de Yahvé. Los ´elohim, a menudo traducido “Dios” o “dioses”, también puede ser traducido como “espíritus (de los muertos)”.

Textos que son incluso más difíciles de interpretar, y muy probablemente posteriores, aparecen en los capítulos finales de Isaías, a menudo llamado Trito-Isaías. En Isaías 57:5-13 una selección de rituales religiosos es mencionada: ídolos bajo árboles, matanza de niños en los wadis (valles), libiaciones y ofrendas de grano, sacrificios en las cimas de las montañas, un culto acerca de un “pacto” en casa, adivinaciones mediante el aceite (oleomancia) de dios del mundo subterráneo Moloc, colecciones de ídolos, y postraciones ante el mundo subterráneo. En Isaías 57:8, rituales del Zikkaron (“símbolos paganos” literalmente “memorial”) y del Yad (“desnudez”, literalmente “mano”) no están claros. Lewis y Ackerman argumentan que los versículos 5b-6 tratan con el ritual de sacrificios de niños, mientras que los versículos 3-5a y 7-8 indican ritos de fertilidad el versículo 13 critica la adoración de Imágenes en general. En los vv 5-6 el término “piedras lisas” quizás se refiera a los muertos. Sin embargo, el término “halleqe” es literalmente “cosas lisas de [una quebrada]” y es así indefinido respecto a su referente. Dado que el versículo acusa a los devotos por dirigir sus ofrendas hacia esas “cosas lisas”, son probablemente entendidos como objetos de la Idolatría. En el versículo 9, mlk puede muy bien referirse a Moloc, dios del mundo subterráneo, en lugar de melek, la palabra Hebrea para “rey”. Moloc era un objeto apropiado para contener aceite y perfume, y la referencia al Seol, “el sepulcro”, al final del versículo parece apoyarse en esta identificación. En este caso el versículo 6 condena el culto a los muertos y el versículo 9 critica los sacrificios humanos. En otras partes, Lewis intenta sacar alusiones referentes al culto de los muertos. Pero es este en realidad el caso? Isaías 57:5-13 concierne a ritos de fertilidad (Ackerman), y los versículos 5 y 8 con su énfasis en el lujo, camas, y mirar la desnudez de los otros apoya esta conclusión. Por consiguiente, Johnston argumenta que una referencia al culto a los muertos en los versículos 5-8 es especulativa. Un ritual de la fertilidad no promovería el culto a los muertos. El versículo 9, no obstante, sí se refiere a Moloc, el dios del mundo subterráneo, y en este contexto el versículo podría al menos implicar que ésta escena describe una práctica religiosa que involucra el mundo de los muertos.

En Isaías 65:3-5ª, 7,11, y 66:17, los participantes ritualmente purificados entran en los jardines para realizar ofrendas de incienso y animales. Presentaban sangre de cerdo y comían cerdo y comidas preparadas hacía tres días (piggul). También ofrecían incienso, y, vertían libiaciones. Las deidades Gad y Meni eran honradas. Los cerdos son asociados con el culto de Adonis/Naaman/Baal, que era muerto por un jabalí en algunos mitos. Lebenim (altares de ladrillos) en el versículo 3 pueden ser altares o estrados para el incienso de arcilla sin cocer en forma de ladrillo. Esas prácticas describen una cultura religiosa que puede haber sido dirigida hacia las fuerzas y deidades de la fertilidad en el mundo subterráneo.

Isaías 66:3 describe una serie de actos rituales que incluyen la matanza de un toro, la ofrenda de un cordero, ofrenda de grano, y de incienso. Esto es contrastado con la matanza de un hombre, romper el cuello de un perro, presentar sangre de cerdo, y arrodillarse. Zevit (2001) sugiere que el segundo grupo de acciones son rituales condenados.

Sin embargo, pueden ser simplemente acciones que no complacían a Dios y eran contrarias a su voluntad. Si “los boset” (dioses vergonzosos) de Jeremías 3:24 se refiere a Baal, esta deidad era “alimentada” con animales sacrificados del rebaño así como niños de ambos sexos.

Cerca de la mitad del “sello” de Isaías, el Deutero-Isaías (capítulos 40-55) se conservan materiales que encajan bien en el contexto de la deportación a Babilonia o exilio (586/539). Así, dioses/as extranjeros son mencionados. La deidad Babilonia Bel y Nebo caen por tierra en Isaías 46:1-7. En Isaías 48:5 el Dios de Israel explica que ya él habría predicho todo lo ocurrido, algo que las Imágenes que los Israelitas adoran no hacen. La Biblia relata parodias de la fabricación de imágenes mostrándolas como inefectivas. En Isaías 44:12-17 los árboles convertidos en bloques de madera, a los que les es dada forma. Se forma una imagen tallada y las sobras de madera se usan para cocinar una comida de comunión de pan y carne. Todo esto incluye postración y fórmulas de salvación similares a las ceremonias nocturnas Egipcias y Babilonias para sus imágenes de culto. Al contrario de los rituales Mesopotámicos, no hay ni templo ni funcionarios en éste. No hay ritual de la apertura de la boca, ni baño. El fuego en lugar del agua, es el poder.

Numerosos rituales aparecen en Jeremías en los años anteriores a la destrucción final del templo de Jerusalem a manos de los Babilonios en el 586 a.C. Los textos de Jeremías 2:8,11,18,20b,23a,13 identifican a profetas que profetizan en nombre de Baal y participan en cultos idólatras. La gente los sigue con adulterio y prostitución bajo frondosos árboles en los altos.

Jeremías 7:9-11 parece incluir rituales a Baal y otras deidades en una lista de pecados que los fieles en el templo de Yahvé cometen sin sentir que es malo ni el peligro de actuar así. Los mismos fieles informaban de estas prácticas a Yahvé como medio de salvación. Es difícil distinguir entre esas deidades indígenas del antiguo Israel y aquellas importadas, tales como el ya mencionado Baal, que era asociado con Tiro en 1 Reyes 18. En Jeremías 2:27-28 la gente adora deidades masculinas y femeninas, Baal y Ashera, dando la espalda al culto a Yahvé. Aquí, no obstante, no es la fertilidad sino la salvación lo que le gente busca. En Jeremías 7:30-32 los Judaítas ponen siqqusehem “sus abominaciones” en el templo y construyen bamot para los tofet en el Valle de Hinom, al oeste de Jerusalén. Este pozo de fuego podría incluir un enterramiento masivo. El hecho que Yahvé niega haber ordenado a los Israelitas quemar a sus hijos, y construir bamot, sugiere que algunos de los que practicaban estas actividades creían les había sido ordenado hacer esto. Jeremías 8:1-2 describe un “ritual desesperado” consistente en sacar los huesos de líderes religiosos y reyes esparciéndolos en el suelo ante las huestes del cielo. Esto no surtirá efecto y los huesos devendrán estiércol. En Jerusalem la gente quemaba incienso en los altares de Baal (2 Reyes 23:5; Jer. 7:9; 11:17).

Jeremías 7:17-18 y 44:3,15-19 describe un culto (doméstico) familiar a la Reina de los Cielos, posiblemente identificado con Astarté. Los kawwanim, “pasteles”, están relacionados con los kamanu Acadios cocidos en ascuas o cenizas y usados en el culto a Ishtar. Las mujeres, como principales oficiantaes, hacían tortas, vertían libiaciones, y quemaban incienso a la Reina de los Cielos que si los salvaba renovarían su culto, y continuaron haciéndolo cuando se trasladaron a Egipto. Esta era una diosa cósmica que podía ser propiciada con ofrendas.

Jeremías 16:5-9 describe la marzeah, una fiesta que comenzó mucho antes y continuó hasta la antigüedad tardía (ver Amos 6:3-7). Era un banquete o fiesta atestiguada a lo largo de todo el mundo Semítico. Podía ser celebrada para marcar eventos en el curso de la vida tales como bodas y entierros, pero también podía tener lugar por otras razones. Asumiendo la Septuagésima (traducción Griega) del versículo 7, el “pan” se partía para los muertos. Reteniendo el texto Masorético (Hebreo), es “pan” para el confort (consuelo). Si los ritos de este festival servían a un propósito para evitar el mal o el pecado entonces se le habría prohibido la entrada a Jeremías porque tales ritos no impedirían el juicio que Dios planeaba para Israel.

Rituales en los techos (azoteas) ocurrían en Ugarit y en Askelon en el alivio del sitio de Merneptah en el 1209 a.C. cuando los ciudadanos Cananeos de Askelon aparecen alzando sus manos y quemando incienso a sus deidades. En Israel los rituales en las azoteas también tenían lugar, de acuerdo con Jeremías 19:12-13 y 32:29. Aquí el incienso era ofrecido a las deidades astrales y libiaciones a las otras divinidades. Comparado con un modelo Sirio de una figura con un incensario y dos animales en la azotea de una torre de dos pisos, c. 1000 a.C.

El texto exílico de Ezequiel 8:3-17 describe el recorrido de Ezequiel de las abominaciones en el precinto del templo de Jerusalen en el periodo de la destrucción del templo. Es una cita llena de dificultades textuales. Sugiere la re-introducción de actividades cultuales en el templo después de la muerte inesperada de Josías en el 609 a.C. En el versículo 3 es mencionada la estatua de una figura sentada y un asiento (mosab semen). En los versículos 7-12 hay una habitación oscura y cerrada con figuritas (gillûlîm) y humeantes incensarios. Las figuras en la pared reflejan muchos de los animales y otras imágenes encontradas en sellos contemporáneos. El ritual de Tamuz involucraba lamentaciones en el seco verano para que llegaran las lluvias de Otoño. Estaba a asociado con la muerte y reaparición de Dumuzi (=Tamuz), Baal, y Adonis discutida arriba en el tema de los jardines de Adonis. Los versículos 16-17 describen reverencias, postraciones ante el sol en forma de adoración, una actividad de culto al sol claramente atestiguada en Palestina y Jerusalén tan temprana como el siglo catorce a.C., cuando los príncipes se inclinaban siete veces ante el faraón como divina deidad solar. Eran esos ritos de purificación celebrados en otoño en el día sexto del mes sexto (8:1) en Agosto/Septiembre en preparación para el mes séptimo con sus rituales bíblicos? No se menciona ni sacerdotes, ni sacrificios u ofrendas. Parece que ningún grupo de sacerdotes usaba el templo en esas fechas.

Ezequiel 13:17-21 describe el uso de redes y pedazos de pan para atrapar pájaros. Esto tiene un paralelo con el mito Egipcio. Zevit (2001, 562) sugiere que este acto, realizado por mujeres, les daba el control de la fuerza vital de manera que podían vivir más tiempo a expensa de otros (la magia manipuladores de las mujeres con el propósito de aumentar la vida de algunos capturando el alma de otros. Zevit).

Ezequiel 14:3-4,7-8 menciona a los “ídolos”, gillulim, un término usado en otras partes para bolas de estiércol y figuritas. El profeta afirma que la gente se centraba en ese evento a medida que preguntaban a los profetas de Yahvé. También sacrificaban a sus hijos a los ídolos (Ezequiel 23:37-39). Las frases “en sus corazones” o “en su corazón” puede sugerir que la idolatría era un estado mental o podía implicar que llevaban figurillas alrededor del cuello, en sus brazos, o en los vestidos.

Ezequiel 16:25-21,36, parte de un complejo de alegorías que describe l fracos de Israel en su pasado, también sugiere varios rituales. Aquí, materiales valiosos, quizás del templo, eran usados en cultos no dirigidos a Yahvé en los bamot, donde imágenes de deidades masculinas (quizás imágenes de falos; salmê zakar, literalmente “imágenes masculinas”) eran adoradas. Las ofrendas de comida eran quemadas para obtener un olor placentero. Los niños también eran ofrecidos como sacrificio en ciertos cultos. En Ezequiel 43:7-9 ofrendas para y veneración de los ancestros reales son descritas, junto con una actividad descrita como prostitución.

Otros objetos asociados con el culto religioso incluían altares, aserîm, y pilares sagrados. Habacuc 2:18-20 usa los términos “sorda” y “muda” para describir esas imágenes. Esto sugiere que los devotos creían que uno podía dirigirse a ellas. Hablarle al árbol y a la piedra y suponer que se obtenían revelaciones de estos sugiere adivinación.

Sofonías, un profeta del c.520 a.C., menciona al kemarim en Sofonías 1:4-9, y a los sacerdotes que adoraban a Baal, las deidades astrales (con postraciones en las azoteas (techos de las casas), y quizás también a Moloc. Evitar los umbrales parece haber sido una costumbre asociada con ciertas deidades extranjeras (1 Samuel 5:5).

Los textos de los Salmos también revelan “las religiones de Israel”, pero no tan explícitamente ni tan frecuentemente. De Egipto una sección de Papiro Amherst 63 contiene, un himno a Horus que tiene paralelos verbales y secuenciales con el Salmo 20:1-10. Este manuscrito, fechado cerca del siglo dos a.C., está en Arameo pero traiciona su origen Cananeo. Zevit considera una conexión entre Horus y Baal o Baal Shamen. Los Salmos 42-83 comprenden lo que es llamado “el Salterio Elohista”. Algunos de estos salmos ponen a Elohim donde en otros sitios está Yahvé (mientras que Elohim reemplaza a Yahvé en estos Salmos, Zevit (2001, 681-84) argumenta que Elohim reemplaza los nombres de otras deidades en los otros Salmos. Los Salmos específicos incluyen: Sal. 42-43 se refiere a las aguas de Banias y Dan y a una deidad ahí; el Salmo 68 se refiere a una teofanía (vv.8-15), Elohim asciende al Monte Basan con carros y soldados y tomó las montañas del Sinaí, Basan, y Zalmon (vv.16-19). Zevit concluye que, junto a Yahvé, las deidades tales como Adonai, Ashera, Baal, Baalat, El, Moloc, Mot, y Yam competían en los mitos del Norte de Israel para controlar a la gente, tierras, y el universo) . Así, los Salmos 14 y 53 son más bien idénticos excepto en el nombre usado para Dios en 14:2,4,7 y 53:3,5,7. Lo mismo puede ser verdad para el Salmo 40:14-18 y el Salmo 70. La colección del Salterio Elohista puede haberse originado durante o después de Ezequías en el c. 700 a.C.

1 comentario:

guerreropirata dijo...

Hola a todos le felicitos por sus exposiciones, les invito a visitar mi blog

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